Verbenalia

Ramón Pernas
Ramón Pernas NORDÉS

O CARBALLIÑO

BASILIO BELLO

12 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Salvar las verbenas, salvar el verano, salvar la vida y la fiesta, la risa y la troula, el baile y la esperanza. Y el día diecinueve se celebrará en seis ciudades, en seis pueblos gallegos, un «ensayo general con todo», desde Arteixo a Mondoñedo, desde Marín a Noia, desde Tomiño a Carballiño, para festejar a San Piloto de la Xunta y convencer a las autoridades pertinentes de que las verbenas populares y al aire libre, singularmente en el campo da festa, son seguras.

Será el primer capitulo de Verbenalia, que está en el origen del disfrute campesino, en el ADN de nuestras fiestas patronales, en el santo y seña de todos los veranos.

Además del gigantesco mega palco de las actuaciones musicales, el ensayo tendrá a escala todos los ingredientes de la fiesta mayor, habrá chiringuito-bar -que en la Mariña en donde nací se llaman botiquines, observen la ironía-, acaso pulpeira en donde sea tradición, y una delegación simbólica de atracciones de feria.

Se levanta el telón, y esperemos que nuestra entrañable verbena sea un antídoto definitivo que aísle el maldito covid.

Existe una memoria antigua de los grupos que animaban nuestras fiestas, cuando las bandas de música militares eran la atracción central de las kermesses. Las agrupaciones militares o las muy prestigiosas bandas de gran acreditación comarcal, como la ortegana de Los Garrotes, que actuaba desde Ferrol a Ribadeo y anunciaba que traía las «partituras llenas de opera»; o aquellas que avisaba su director que su repertorio era de música culta y distinguida, evitando que ustedes «bailen con revirapés».

Es la prehistoria de las verbenas. Luego vinieron las interpretaciones en la sesión vermú, después de la misa solemne, de El sitio de Zaragoza, que se escuchaba en todas las fiestas de Galicia. O las populares Tsardas de Monti. Y así, acorde a acorde, melodía a melodía, música y letra, se fue escribiendo la historia menuda y festera, hasta llegar a los macro espectáculos casi circenses de las afamadas orquestas que inundan de reguetón la noche y que hablan más que cantan, con animadores venezolanos o dominicanos y provocativas bailarinas que ilustran con perreos las canciones del verano.

Galicia es el gran reservorio de la música popular española, es la romería permanente desde junio a octubre, la fiesta continua del norte. Este año, estoy seguro, habrá verbenas, acaso con otro formato distinto al que conocíamos, pero bienvenidas sean. Arriba el telón.