O Carballiño se desactiva y estará dos semanas con la hostelería cerrada

El comercio mantendrá la actividad y el Concello incide en que existe concienciación, pero pide a los vecinos que no bajen la guardia


ourense / la voz

O Carballiño entra hoy en una especie de moderna ley seca que mantendrá al municipio sin locales de hostelería. Así será durante dos semanas, al menos, y la situación podría prorrogarse si no mejoran las circunstancias referidas a la evolución de los contagios de coronavirus. El municipio ourensano -con poco más de 14.000 habitantes según el último censo oficial, el del 2019- es desde hace unas semanas un auténtico polvorín en el que se van sumando día a día los casos activos de covid-19 -180 ayer- y desde la Xunta se ha optado por restringir al máximo la actividad y la movilidad para tratar de controlar un foco que no evoluciona, ni mucho menos, como se esperaba desde el Sergas.

El cierre de la hostelería -solo se permite actividad en la restauración, pero para servir a domicilio o recoger la consumición en los locales para llevar a casa- dar la puntilla a la actividad económica y social del municipio. «Isto é unha volta de torca máis que prexudica á vila, pero non queda outro remedio se queremos saír desta situación. É certo que baixamos oito casos, pero o nivel de contaxios é moi importante e non o damos controlado. O Concello colaborará ao cento por cento coas medidas decretadas e as complementará no que poida para axilizar ao máximo a recuperación, porque agora O Carballiño está practicamente sen actividade, nunha situación nunca vista», señala el alcalde, Francisco Fumega.

La Administración local tiene abierta una convocatoria de ayudas por el confinamiento de la primavera y el regidor municipal ha anunciado que se creará otra para el sector de la hostelería.

«Unha vila morta»

En un local cercano a la plaza Maior de la villa apura un café en la terraza Xosé Palicio Rodríguez. Reconoce un cambio radical desde que se decretaron las restricciones: «

Érgome cedo e saio a pasear a primeira hora e a vila está morta. Non ves xente e a pouca que aparece case que o fai por obrigación. Hai medo e os veciños están concienciados do risco que se pode correr. E polas noites é o mesmo, escasamente algunhas persoas nunha terraza e pouco máis

». El paso del nivel 3 a la nueva situación, en la que está restringida toda actividad no esencial, se ha llevado por delante los planes de Santiago Pereira, del bar y restaurante Plaza. A tiro de piedra del Concello, su previsión pasaba por haber abierto ayer. «

Pechamos o día 3 por vacacións e íamos abrir hoxe [

por ayer

], pero como hai as novas medidas sería abrir un día e pechar ao seguinte. Daquela, xa decidimos non facelo e tiven que chamar a todos os provedores para que me anularan os pedidos

», señala.

Con el cierre de la hostelería la principal actividad será el comercio y desde algunos locales ya se ha advertido por las redes sociales que las nuevas medidas no les afectan y que funcionarán en su horario habitual, llevando los pedidos a casa de los clientes si lo desean. Noelia Mares, del Centro Comercial Aberto do Carballiño, reconoce los malos tiempos que está viviendo el sector en la villa, aunque incide en el hecho de que no se ha registrado ni un solo cierre definitivo. Al contrario, se han abierto algunos locales «que, obviamente, xa estaban en proceso de facelo cando chegou todo isto».

El problema: bajar la guardia

Entre el personal del Concello do Carballiño se han detectado dos positivos. Uno de los afectados reconocía su sorpresa: «Nos hicieron un cribado a todos el viernes y el domingo por la noche me llamaron. Nunca tuve ningún tipo de síntoma. El día a día lo paso entre estar en la habitación, comer y ver la tele. La hija y los nietos también están confinados en su casa, como medida de precaución».

La gravedad de la situación que se vive en O Carballiño ha llevado al exalcalde, exconselleiro y epidemiólogo Pachi Vázquez a retomar sus sesiones de consejos diarios en las redes sociales. Para el médico carballiñés el principal problema es que se está bajando la guardia: la gente se confía en las reuniones familiares y con los amigos o personas de confianza «e sacan a máscara, e é onde se producen os contaxios». Recomienda extremar la precaución y dos acciones para atajar la situación: «Autoprotección e autoconfinamento. É dicir, sacar a máscara o mínimo posible porque aí é onde nos contaxiamos, e saír da casa só para o estritamente necesario: traballo, facer a compra e demais. Así poderemos darlle a volta a isto».

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