O Carballiño y Xinzo se unieron a las sedes para la selectividad

La primera jornada transcurrió con orden y normas de seguridad sanitaria


OURENSE

Mil trescientos estudiantes ourensanos se enfrentan desde este martes a la selectividad más atípica de los últimos años. La suspensión de clases de los últimos meses debido al confinamiento, y las medidas de seguridad necesarias para minimizar los riesgos de contagio en los centros de examen han marcado la celebración de las pruebas, las más organizadas de los últimos tiempos y también las más dispersas, ya que hay pruebas en cuatro localidades de la provincia: la capital, A Rúa, O Carballiño y Xinzo de Limia.

En Ourense, los tres edificios del campus universitario concentran el mayor número de alumnos, más de novecientos, que antes de las nueve de la mañana ya hacían cola para acceder a sus aulas. «Les hemos pedido que guarden la distancia de seguridad, pero es difícil, porque muchos hace meses que no se ven», reconocía un docente del IES Otero Pedrayo, al que constantemente acudían los alumnos con dudas de última hora, sobre si podrían o no salir al baño o si estaban permitidos los móviles. «Están muy nerviosos, hoy se juntan muchas cosas», aseguraba el profesor minutos antes de acompañar a los estudiantes a las aulas, donde fueron llamados uno a uno. Todos llevaban la mascarilla puesta. «Esperamos que nos la dejen quitar durante la prueba», aseguraba Claudia Merens, que reconoce haber dedicado muchas horas al estudio en los últimos días y arrastrar las consecuencias del confinamiento. «Estos meses han sido horribles a nivel emocional; yo me sentía sola en casa, sin tener a nadie a quien preguntarle las dudas o con quien consultar», aseguraba. «Venimos sin entrenar, esperemos que sea fácil», deseaba Ana González. Las dos estudian en Maristas.

Xurxo, Fernando, Sara y Larisa, todos del IES Otero Pedrayo, aguardaban también la señal para entrar. «Le hemos dedicado muchas horas», reconocían. Hoy será el peor día porque tienen cuatro exámenes. «Yo la Biología ya ni la preparé», decía uno de ellos, reconociendo que en los últimos meses han perdido el ritmo de estudio.

La tensión propia de un examen tan importante se vio intensificada por las medidas sanitarias y el uso de una mascarilla que finalmente tuvo que ser utilizada durante el examen. «Na nosa clase non nos deixaron quitar a mascarilla, só baixala un pouco ós que tiñamos gafas» contaba Laura Meiriño, del IES Blanco Amor.

En A Limia, los IES Cidade de Antioquía y Lagoa de Antela de Xinzo acogieron por primera vez los exámenes para evitar que los alumnos tuvieran que desplazarse a la capital ourensana y así también utilizar otros espacios para conseguir que las distancias entre los alumnos fueran las máximas posibles. La jornada se desarrolló con toda normalidad y los alumnos entraron de forma escalonada en los pabellones deportivos de ambos centros con las mascarillas puestas, aunque una vez entro se las quitaron para mayor comodidad.

El polideportivo también fue el escenario elegido en el IES Chamoso Lamas, de O Carballiño, al que acudieron también los alumnos de O Ribeiro. El día transcurrió sin complicaciones y eso satisfacía al director del centro, José Manuel Vázquez, que había mimado con su equipo todos los detalles de la organización: «Elegimos el patio más amplio para que los alumnos de cada instituto entraran por separado. En el pabellón, la distancia era incluso válida para estar sin mascarilla, creo que no hubo aglomeraciones y pudieron realizar las pruebas con la máxima seguridad».

El comentario entre el profesorado era que casi todos los examinados salían satisfechos de la prueba de Historia. Era el caso de Cynthia Álvarez Alarcón, con la expresión de quien llega con los deberes hechos: «El de Historia fue bastante previsible, en el comentario escogí la economía del franquismo, porque había estudiado mejor el siglo XX y salí bastante contenta. En Castellano hice el Modernismo y se me hizo largo, casi no me dio tiempo a terminar». El covid-19 no le quitó el sueño y adelantó: «Queda el resto de la tarde y dos días más. Hubiera preferido hacerlo del tirón, porque después toca esperar por las notas y decidir qué vamos a hacer en el futuro».

Una información de Xiana Fole, Marta Vázquez y L. M. Rodríguez

Alegría general en Historia de España y alguna queja por el examen de Lengua Castellana

La mañana, que se abría con los nervios de aquellos que dijeron no poder ni desayunar, quedó inaugurada oficialmente con el primer examen: Historia de España, una de las asignaturas más temidas, este año catalizadora de la dicha del alumnado. «Entrou Fernando VII, o único que estudei. Tiven sorte», confiesa Antón Blanco, estudiante de Salesianos. Lo mismo opina Carlota Pombar, alumna del IES Blanco Amor, quien se decantó por el siglo XX, la economía del franquismo. «Creo que todos nos llevamos una alegría en Historia de España, eligieron unos temas fáciles para ambos siglos» cuenta la alumna.

La suerte no fue tanta llegada Lengua Española, un examen que muchos calificaron de extenso, aunque sencillo en la gramática. «Ando algo nerviosa con Lingua Castelá, porque no comentario de texto podería ter escrito máis, pero non me daba tempo», resume Iria González, también alumna del Blanco Amor. Al preguntar por el período de estudio previo a selectividad, Iria cuenta la dificultad de crear una rutina, cuando al principio no se conocía ni la fecha del examen. «Logo tamén a calor, que fose verán e ti estudando na casa. Estudar con corenta graos non se recomenda a ningúen», remarca. Hoy continuarán las pruebas con materias como Inglés y Lingua Galega, además de las optativas.

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