La provincia ha registrado en lo que va de año 23 accidentes de moto

Hubo uno mortal en O Carballiño, y ocho graves, la mayoría en vías convencionales

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ourense / la voz

Llegan las vacaciones de verano y, con la esperanza de que también lo hagan los días soleados, será frecuente ver numerosas motos circulando por las carreteras ourensanas. La DGT ha constatado un aumento de las matriculaciones de este tipo de vehículos en Ourense y de solicitudes de exámenes para poder pilotar motos, en particular de gran cilindrada.

Pero los números recuerdan que las motocicletas siguen siendo un vehículo frágil cuando ocurre un accidente. No son muchos los ocurridos en lo que va de año en la provincia, pero sí ha habido algunos graves, como el último mortal en O Carballiño, que costó la vida a un joven de treinta años que iba a bordo de una moto y circulaba por una travesía de la villa cuando se topó con un coche en su trayectoria, aunque será la investigación que realiza la Policía Local la que clarifique todas las causas del siniestro. Hacía diez años que en O Carballiño no se producía un accidente con moto de tal gravedad.

En lo que va de año, se han producido 23 accidentes en la provincia en los que hubiese motos implicadas. La mayoría ocurrieron en vías convencionales. Los siniestros dejaron ocho heridos graves y siete leves. La cilindrada de las motos en todos los accidentes graves y en el mortal era superior a los 125 centímetros cúbicos.

Uno de los accidentes graves ocurrió el pasado mes de mayo en la carretera de Allariz a Maceda, en el municipio de Baños de Molgas. El motorista se salió de la calzada y chocó con la bionda, cayó por debajo y se despeñó, golpeándose contra un árbol. En esa misma jornada de mayo resultaron accidentados otros dos motoristas que circulaban por el Cañón do Sil.

Más recientemente, en junio hubo una colisión entre un turismo y una motocicleta de la que resultó mal parado el conductor del vehículo de dos ruedas. Ocurrió en la N-120, en Melón.

Protecciones

Marcos Amaral, de la peña motera Os Julios, de A Valenzá, incide en que sigue habiendo muchas carreteras sin protección en las vallas quitamiedos, lo que causa lesiones de gran gravedad a los motoristas que sufren una caída contra estos elementos. Se colocaron algunas en tramos de la N-541 (Ourense- Pontevedra), como el de Cerdedo donde falleció un ourensano de 56 años que circulaba en moto, recuerda, y tuvo una fatal colisión contra una de estas vallas.

Desde la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil recomiendan extremar la prudencia, ahora que con el buen tiempo se prevé un aumento significativo de los desplazamientos en los vehículos de dos ruedas. Recuerdan que los ocupantes de estos vehículos suelen ser los más perjudicados en caso de verse implicados en un siniestro.

En el año 2016, hubo tres motoristas fallecidos, del total de quince muertos por accidente en carreteras. Además, 17 heridos requirieron hospitalización. Son usuarios casi tan frágiles como los peatones, recuerdan los datos, pues en caso de un impacto salen desplazados varios metros y pueden sufrir lesiones grave.

Y no hay que bajar la guardia. Este año ha sido un fallecido. La tendencia parecía decreciente entre 2013 y 2015 (año en el que no hubo que lamentar ningún motorista muerto en Ourense) pero en 2016 hubo tres casos.

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