Una píldora milagrosa

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Día tras día vemos en nuestra consulta a personas, de todas las edades, que vienen a «mirarse la tensión, a pesarse, a mirarse el azúcar, a buscar una dieta porque le dio alto el colesterol en la analítica»… Día tras día leemos en informes, noticias o estudios que las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en España y que estas están muy relacionadas con factores de riesgo como son la hipertensión, da diabetes, la dislipemia, el sobrepeso y obesidad, el tabaquismo, el sedentarismo, el estrés… La OMS nos dice que con unos hábitos de vida saludables las muertes por enfermedades cardiovasculares disminuirían un 80 %. Día tras día repetimos a nuestros pacientes -digo nuestros porque la relación enfermera-paciente en el centro de salud llega a ser tan personal que ya somos como de la familia- que hay que cuidarse, hablamos de dieta, de ejercicio… Pero vemos que muchas veces no están muy receptivos o que nos dan la razón pero que nada cambia.

Quizás sea el momento de pararnos y pensar. ¿Qué podemos hacer nosotros por ellos? ¿Lo estamos haciendo bien?

Si lo hacemos, nos daremos cuenta de que hay mucha falsa creencia, falta de información; de que la clave está en la educación sanitaria, en educar en positivo, en concienciar a las personas de la importancia de la prevención, de que no se trata de hacer dietas cerradas o ir al gimnasio, de que se trata de hacer pequeños cambios en sus vidas, en sus hábitos... Todo ello para convertirlos en más saludables. Son cambios que están en sus manos y en los que nosotros les podemos ayudar animándolos, guiándolos, asesorándolos, aclarando dudas.

Cuando hablamos de salud cardiovascular y de salud en general hay una píldora que no falla, que es importantísima, y se llama «hábitos de vida saludables». Esta píldora tiene tres principios activos que son súpereficaces: alimentación saludable, ejercicio físico y no hábitos tóxicos (tabaco, alcohol…). Si conseguimos que nuestros pacientes tengan claro esto, estaremos haciendo mucho por su salud.

La cuestión es: ¿cómo lo hacemos? Con paciencia, en positivo, empoderándolos, esto es, dándoles las herramientas para que entiendan que el cambio depende de ellos y sepan el porqué y el cómo hacerlo.

Con ese objetivo, en O Carballiño, pusimos en marcha los talleres de prevención de factores de riesgo cardiovascular. Nuestra intención era concienciar a la población de la importancia de la prevención, desmontar mitos sobre dieta y ejercicio y que viesen que el cambio está en sus manos y que es sencillo. Decidimos hacerlo primero de forma comunitaria, haciendo talleres prácticos en los que además cada uno contaba su experiencia y se marcaba unos objetivos de pequeñas cosas que cambiar en su vida. Posteriormente reforzamos de forma individual cada uno de los mensajes que dimos durante esos cuatro talleres. La experiencia fue muy positiva tanto para nosotros como para los participantes, por lo que queremos animar a los compañeros de otros centros a realizar este tipo de actividades y a la población a participar en las maravillosas iniciativas comunitarias que se están poniendo en práctica en toda la provincia.

Aprovechar también, para dar unos consejos veraniegos: El calorcito no es una disculpa para dejar de caminar, lo que tenemos que hacerlo es a las horas de menos calor (primera hora de la mañana o última de la tarde), pero si que es una maravillosa disculpa para comer mejor (más ensaladas, carne y pescado a la plancha) y no olvidarse de la importancia de estar bien hidratados (beber mucha agua). Y sobre todo aprovechar las vacaciones para pasear, bailar, relacionarse, dejar el sofá, sonreír y ser feliz. Y no olvidéis que existe una píldora milagrosa, asequible para todos, se llama «hábitos de vida saludables» y está en vuestras manos haceros con ella.

Verónica Civeira es enfermera y trabaja en el centro de salud de O Carballiño

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Una píldora milagrosa