«Me di cuenta de que no podía calificar igual a los daltónicos»

El instituto N.º1 de O Carballiño cuenta con gafas para los alumnos que sufren esta alteración visual


ourense / la voz

Desde hace más de diez años, en el instituto N.º 1 de O Carballiño los alumnos de nuevo ingreso pasan una prueba, al iniciar la educación Secundaria, para detectar posibles alteraciones que puedan sufrir en la percepción de los colores. Con esta medida, el centro busca la integración de los estudiantes y evitar que sean evaluados de un modo injusto en Educación Plástica y Visual.

«En la tercera evaluación en primero de la ESO toca trabajar el color y me di cuenta de que no podía calificar del mismo modo a un alumno con características de daltonismo que a otro que no las tiene. Al hacer las pruebas de colores tienes que ser consciente de si el alumno es capaz de distinguirlos bien», cuenta Juan Valcárcel, pintor y profesor de dibujo en el centro.

Valcárcel compara esta alteración con otras del ADN como ser rubio o ser alto. «Consiste en una perturbación en las longitudes de onda que llegan al cerebro y que este no puede discriminar. No puede separar unas de otras por unas deficiencias que tenemos en las proteínas. De este modo el cerebro se confunde con algunos colores», aclara el docente sobre el daltonismo.

«Conseguimos comprar el test de Ishihara, que son un total de 38 láminas impresas y publicadas por el Kanehara Trading Inc. de Tokio, en Japón, con las que se puede saber qué tipo de alteración padece un individuo en el caso de que lo tenga», añade Valcárcel. En caso de que alguno dé positivo en daltonismo se inicia un protocolo mediante el cual el centro informa a la familia para que el estudiante pueda ser correctamente diagnosticado por un óptico. «Nosotros lo que hacemos es un primer control de detección pero después lo adecuado es que vayan a un especialista», afirma el profesor.

El procedimiento no solo resulta imprescindible para las calificaciones que obtendrán en su paso por el instituto, sino también para el resto de su formación. «Para nosotros es fundamental porque en cursos superiores, cuando explicamos contenidos poniendo gráficos de colores o aparecen en los libros, los alumnos daltónicos pueden tener cierta dificultad a la hora de entender y estudiar. Y es importante para la orientación de los chavales porque en algunas profesiones, como la de piloto, se requiere una discriminación de los colores correcta», afirma.

Desde hace unos años, el instituto cuenta con unas gafas que se comercializan para personas daltónicas. «Me enteré de que existían unas gafas que eliminaban la longitud de onda que llega superpuesta al cerebro y crea confusión y decidimos comprarlas el año pasado. No curan el daltonismo porque no se cura al tratarse de una condición genética en lugar de ser una enfermedad. Pero permite que, momentáneamente, la persona que las usa vea todo como los que no sufren su alteración», finaliza explicando que aquellos con una percepción más alterada son los que más notan el efecto de las lentes fabricadas en EE.UU.

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