«No me dijo que iba a quemar; si me lo dice, no le dejo»

Un vecino de O Bolo de 89 años fallece calcinado tras sufrir una caída al intentar apagar un incendio iniciado en una quema que se descontroló

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«Estaba muy ágil, pero creemos que se pudo haber caído» La familia del anciano de 90 que murió calcinado en O Bolo recorre la finca en la que se declaró el incendio

Ourense

Estaba haciendo una quema controlada, el fuego se le escapó y al intentar apagarlo se cayó por un pequeño terraplén y se rompió una pierna, así que ya no pudo escapar. Así fallecía ayer por la tarde un vecino de Tuxe, en el Concello de O Bolo. Aurelio Blanco Ríos (de 89 años) vivía solo, así que no se sabe exactamente a qué hora se fue hacia su souto de castaños; aunque su nuera habló con él a mediodía y todavía estaba acabando de comer. Ya después, nadie le vio. Al filo de las 21.20 horas, su hermana Asunción, que pasa unos días en el pueblo, se acercó con su marido hasta la casa de su hermano como todas las noches para echar una partida de cartas. «Tocamos el timbre, tocamos por todas partes, pero no responde», recordaba esta mañana Asunción. Le buscaron por la finca que hay junto a la vivienda, pero nada, y entonces ya comenzó a preocuparse. Llamó a su sobrino para preguntarse si su padre tenía pensado ir a algún sitio, y ante la negativa de este, la mujer decidió llamar a la Guardia Civil. «Me pareció raro, porque él estaba bien de la cabeza, y ágil» como para haberse perdido. Y entonces se montó el dispositivo de búsqueda, integrada por voluntarios de Protección Civil y la Guardia Civil. Eran apenas las diez de la noche. La búsqueda se centró en las zonas de castaños, ante la previsión de que el hombre hubiese acudido a ver sus fincas, y después se acotó hacia el souto en el que finalmente fue encontrado porque los vecinos habían visto un pequeño incendio forestal. «No me dijo que iba a quemar, si me lo dice, no le dejo... Él solo, imposible», comentaba Asunción.

Pasada la medianoche, era localizado el cuerpo. Estaba a unos metros del camino, con la cabeza inclinada hacia el suelo. Según la información que maneja la familia, el hombre había intentado apagar el incendio forestal que se había declarado tras perder el control de la quema de rastrojos que estaba haciendo. Su hermana refrenda la teoría señalando una de las xestas que el hombre habría usado para tratar de sofocar las llamas. En algún momento, pisó sobre un pequeño valado de tierra y se cayó por un desnivel. «Nos dijeron que se rompió una pierna», comentaba Asunción, que explicaba que una vez en el suelo, su hermano habría intentado librarse del asedio del humo echando la cabeza al suelo. Estaba al fondo de la finca, en la zona donde habría comenzado el fuego, que continuó ladera arriba hasta quemar alrededor de una hectárea de terreno. La tormenta que comenzó poco antes de las nueve de la noche fue la que apagó las llamas.

El levantamiento del cadáver se produjo alrededor de las tres y media de la madrugada. Después fue trasladado hasta el Complexo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO) para practicarle la autopsia.

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