Médicos del rural gallego: «A veces paso, saludo al paciente y le doy cariño, que es importante»

La orografía, la presencia de animales o la nieve dificultan el trabajo diario de los médicos del rural gallego

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Cuando el remedio sube montañas La orografía, la presencia de animales o la nieve dificultan el trabajo diario de los médicos del rural gallego. Manuel Rey es médico en el centro de salud de O Bolo (Ourense) pero se desplaza por todo el concello durante las guardias.

ourense / la voz

Manuel Rey Rionegro es médico de primaria en el centro de salud de O Bolo (Ourense) por decisión personal. Con experiencia en medicina especializada, en el 2011 el corazón le dio un susto y decidió dar un cambio a su vida. Desde entonces, atiende a los pacientes de este municipio con una superficie de 91,17 kilómetros cuadrados, compuesta por 28 pueblos diseminados por una orografía muy especial. «El trabajo es muy variado, sobre todo a nivel médico. Los pacientes suelen ser personas mayores y muchas veces tienes que hacer tareas administrativas». Se refiere, por ejemplo, a decirles cómo tomar los tratamientos que les han dado en los hospitales, a leerles los prospectos o a confirmarles cuándo tienen la vez con un especialista, entre otras cuestiones. «Son trabajos que haces con gusto, porque son personas mayores y necesitan este tipo de ayudas», dice.

Rey Rionegro trabaja por la mañana en el centro de salud con cita previa y por la tarde está de guardia, en este caso compartida con el municipio de A Veiga, con cuyo médico se rota: «Son unas zonas especiales debido a las comunicaciones. Cuando hacemos la guardia tenemos 57 pueblos, muchos de ellos deshabitados. Conocemos muy bien los accesos, pero el principal problema es la meteorología, ya que muchos se quedan incomunicados cuando nieva», explica. En esos casos es muy importante la ayuda de las ambulancias del 061 o de Protección Civil. «Yo tengo unas ruedas muy buenas en el coche por este motivo. Normalmente el 061 te dice que llegues hasta dónde puedas y allí te recogen. Y a veces no puedes hacerlo en el tiempo que necesitarías», añade. Durante estas guardias debe estar siempre localizado en lugar no más alejado de 20 kilómetros del concello.

Manuel usa su propio coche para desplazarse por el concello
Manuel usa su propio coche para desplazarse por el concello

Explica que la relación con los pacientes en el medio rural es mucho más familiar que en las ciudades o villas: «Me encontré aquí con una familia grande de gente». En ocasiones, aunque no sea llamado por una urgencia, Rey Rionegro se acerca a las casas de los pacientes que sabe que tienen una situación complicada para comprobar si necesitan algo. «Paso, los saludo y les doy una muestra de cariño, que es muy importante». Y más en estas zonas donde hay muchas personas de edad avanzada que viven solas. «No es mi función, pero en más de una ocasión he tenido que decir a alguien que no puede vivir solo. Pero este es un tema social y muchas veces prefieren estar aquí». De todas maneras, subraya, la relación entre los vecinos es mucho más cercana y se ayudan en lo que necesitan: a desplazarse hasta el centro de salud, a avisar al doctor o a trasladar al médico con vehículos para la nieve hasta la casa de un enfermo.

-«Que tal, Luís? Así me gusta, que movas os músculos, é o mellor que hai para a diabete» -le dice Rey Rionegro a un vecino que encuentra de camino a una visita a un domicilio.

Pois... así, así. A perna dóeme un pouco. A ver se un día paso por alí» -responde el hombre mientras acaba de cortar unas rosas delante de su casa.

Durante el día visita a los pacientes con más dificultad para moverse
Durante el día visita a los pacientes con más dificultad para moverse

El médico ourensano va de camino al santuario de As Ermitas, en donde atiende a los monjes y también a las personas que pasan tiempo en el monasterio para cuidar ciertas dolencias. Manuel Rey Rionegro viaja siempre acompañado de una enfermera, con la que se complementa dependiendo del caso. «La compañía también es buena. En invierno a las cinco de la tarde es de noche y andar por estas carreteras a veces es complicado. No solo si hay nieve, sino porque puede cruzarse algún animal delante del coche. Eso me ha pasado», explica.

«Paso, los saludo y les doy muestras de cariño, que es lo más importante para muchos»

En estas zonas, muchos de los pacientes están encamados. Y esta situación complica también el trabajo de los médicos. «Muchas veces tienes que atender a gente que vive a muchos kilómetros del centro de salud. Desplazarte allí lleva tiempo y aunque a veces podrían solucionarse con poca cosa, es necesario que sean atendidos por un médico», relata. Por eso conocer la realidad de los pueblos es muy importante para organizar el trabajo de los servicios sanitarios. «Esta área es muy especial y no se puede solo mirar en un mapa las distancias entre los pueblos. Porque 20 kilómetros aquí no son iguales que en otros sitios. Este es el gran problema. No es normal, pero si tengo que visitar a dos personas en dos lugares alejados es complicado; siempre doy prioridad a las patologías graves», señala. Las patologías comunes son la diabetes y la hipercolesterolemia. «Es triste decir a una persona de 80 años que no puede comer una cosa, parece que le quitas la alegría de vivir. Pero hay que limitarlos», explica. «¡Y que anden, que anden!», sentencia.

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