«La farmacia rural es más agradecida»

Vicente Jairo Álvarez dice que  la mayoría de los jóvenes profesionales acceden a su primer despacho en localidades pequeñas


ourense / la voz

El Colegio de Médicos de Ourense está durante este 2018 de celebración. El pasado día 3 se cumplió el centenario de la firma del acta constituyente de una entidad que actualmente representa a 570 profesionales, la gran mayoría ejerciendo en despachos de farmacia en toda la provincia, aunque también los hay trabajando en los hospitales, laboratorios de análisis, empresas farmacéuticas y de distribución e incluso en la docencia. Al frente del colectivo, desde hace casi siete años, está Vicente Jairo Álvarez, un farmacéutico con su despacho en las tierras de O Bolo que defiende a ultranza la importancia tanto sanitaria como social de las farmacias del rural en una provincia dispersa y envejecida como Ourense.

-¿En qué momento están las farmacias ourensanas?

-Estamos en un momento de muchos cambios en los que se exige cada vez una más alta responsabilidad y profesionalidad. Como tantas veces a lo largo de la historia la farmacia se está reinventando tras la crisis enorme que hemos pasado y que puso en peligro de supervivencia a muchas. Afortunadamente hemos aguantado todas, que era mi gran deseo cuando empecé. Mi gran espina sigue siendo potenciar la farmacia rural, que es la que veo que da consistencia al modelo actual y está muy descuidada por parte de las administraciones. Otro reto está en mejorar el control sobre los medicamentos de uso animal, que en ocasiones llegan por canales en los que no tienen las garantías que tendrían si fueran los farmacéuticos los que estuvieran detrás.

-¿Se prevé incrementar la cifra de despachos en la provincia?

-En plan que ya publicó hace un mes la Xunta contempla la recuperación de la de Esgos, que se perdió hace una década aproximadamente con la marcha del farmacéutico que había. Era el único Concello que ahora no tenía y solo disponía de un botiquín abastecido por la de Maceda. También se contempla la creación de alguna más en Verín y Pereiro de Aguiar, que son los únicos dos lugares donde se gana población. En el resto de la provincia ourensana, igual que en la de Lugo, la mayoría de los concellos pierden población, por desgracia.

-¿Hay relevo generacional?

-Sí. Muchos jóvenes farmacéuticos acceden a tener una farmacia pequeña, que están fundamentalmente en el rural. Es una forma hermosa de iniciarse, y hablo por experiencia. En lugares pequeños es donde se plasma toda la belleza que tiene nuestra profesión. De hecho muchos farmacéuticos rurales, que acceden a esas farmacias porque es más asequible, más fácil, acaban quedándose y no se va nunca.

-¿Por qué cree que ocurre?

-La farmacia del rural es más agradecida. Te sientes mucho más en contacto con la gente y enseguida estableces lazos muy fuertes con las personas para las que eres una referencia de confianza en el ámbito sanitario. En las ciudades la relación es más estrictamente comercial y se nos ve más como un dispensador de recetas y medicamentos. En los pueblos quizá se dan cuenta más que nadie del valor que tenemos como asesores y en la prevención. Ese es un trabajo, no remunerado, que realizamos y ofrecemos a la sociedad sin pedir nada a cambio y que supone un valor. Esa concepción del farmacéutico que permanece en el rural es la que ahora estamos intentando que se contagie a todos. Los farmacéuticos podemos dar mucho más de si en la contribución al sistema y a la salud de la población.

-¿Beneficiará la nueva ley de farmacia a la labor de los profesionales ourensanos?

-La ley en general la vemos de forma muy positiva, porque valida y refuerza el modelo farmacéutico actual y abre las puertas a lo que puede ser el futuro. Por ejemplo, muchos medicamentos que ahora se dispensan en el hospital, nosotros podemos ahora acercarlos a la gente con lo que podemos ser parte activa de la custodia de la salud de esos ciudadanos y en evitar desplazamientos que en ocasiones son realmente complicados para los usuarios. En el caso de una provincia como Ourense, en el que la mayoría de las farmacias son rurales y la mitad son únicas en su municipio, esto cobra mucho más valor.

-¿Cuál es el peso de las mujeres en la profesión en la provincia?

-Son la inmensa mayoría, por encima del 77 %. Hoy podríamos decir que es una profesión feminizada, aunque no fue así siempre. En los primeros tiempos había más varones, pero a partir de las décadas de los 40 y 50 del pasado siglo comenzó a aumentar la presencia de las mujeres ya en las facultades.

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