ourense / La voz

Más de un tesoro natural o arquitectónico queda al descubierto en la geografía ourensana, aún en tiempos de restricciones sanitarias y cierres perimetrales. El paseo por los principales puntos de la provincia nos ofrece numerosos y diversos reclamos.

Celanova

Perspectivas de Vilanova dos Infantes. Un paseo por Vilanova dos Infantes, núcleo que conserva su estructura medieval, permite disfrutar de calles empedradas restauradas, de casas señoriales con escudo y soportales en la plaza mayor, de arquitectura popular como petos de ánimas y hórreos hasta llegar hasta la Torre del Homenaje, en torno a la cual están dispuestas las rúas en círculos concéntricos. Cuna de personajes como el padre Silva o Secundino Feijoo, fundadores de sendos circos, en sus calles se respira aún historia, además de poder contemplar ejemplos de casas bien restauradas. Caminando por la sierra hasta el alto da Gandarela, desde Santa María o en la salida por la carretera de Cortegada hay buenas vistas para apreciar la composición piramidal del burgo.

Verín

El patrimonio de los balnearios. Los verinenses conocen de antiguo las propiedades de sus aguas termales y minero-medicinales, abundantes gracias a la existencia de la falla tectónica de la fractura de Corga. Ahora puede ser el momento para ir a Fontenova, Caldeliñas, Sousas o Cabreiroá con calma.

O Barco de Valdeorras

El puente de Éntoma, en pleno Camiño de Inverno. Sin salir de O Barco es posible hacer un tramo del Camiño de Inverno, la ruta que seguían los peregrinos que querían evitar las duras condiciones de O Cebreiro en los meses de nevadas. Al llegar a Éntoma desde Carballeda, el camino se vuelve de pizarra para dar entrada al puente de Éntoma, una construcción del siglo XVII que estaba hecha a base de piedras sin labrar, lajas de pizarra y piedra rojiza; y que en el 2016 fue rehabilitado con pizarra. Al final del puente (o al inicio, si uno va desde O Barco), el caminante se encuentra con tres esculturas hechas con pizarra, de tres peregrinos, obra de Raúl Díaz.

O Carballiño

El perfil etnográfico del muiñeiro. Aunque en el centro neurálgico de O Carballiño lucen imágenes tan impactantes como la del majestuoso templo de la Veracruz o la del Gran Balneario, bien vale la pena un paseo hasta uno de los puntos más llamativos de las riberas del Arenteiro, el Parque Etnográfico que tomó el nombre del cauce fluvial como distintivo. Con las lógicas limitaciones en sus establecimientos hosteleros, el enclave sigue siendo espectacular, con paneles descriptivos de la flora y fauna autóctona o huellas claras de lo que fue la vida de los habitantes de aquellos muíños. Y sin olvidar rincones próximos como la Pena dos Namorados, un privilegiado balcón a la cuenca fluvial.

Ribadavia

Tres secuoyas singulares. Rincones repletos de historias forman el paisaje arquitectónico de Ribadavia, pero en sus conocidos Xardinillos destaca la esbelta figura de las Tres Damas, como fueron bautizadas en el argot popular las secuoyas que se han sumado a la silueta más emblemática de la villa. Está en marcha una iniciativa para conseguir su declaración como árboles singulares. Los más intrépidos pueden buscar también el túnel que une la rúa dos Fornos con la Iglesia de Santiago, atajo de los lugareños. O adentrarse en la iglesia de Santo Domingo y buscar la inscripción en la tumba de un judío converso, de profesión boticario. Premio al que encuentre su nombre.

A Rúa de Valdeorras

La iglesia que recuerda a la arquitectura de Gaudí. Se ve ya desde la N-120 y ya hace girar la cabeza ante la curiosa arquitectura, pero todavía impresiona más llegando a la plaza de Fontei. La iglesia inspirada en las creaciones de Gaudí es todo un tesoro escondido a unos cientos de metros del centro de A Rúa.

Allariz

San Salvador dos Penedos. Además de su casco urbano, Allariz tiene otros núcleos de interés que bien merecen un paseo. Es el caso de San Salvador dos Penedos, aldea con arquitectura tradicional gallega, con una iglesia románica y un yacimiento altomedieval, que destaca además por su atractivo paisajístico. Quedan restos del Castelo de Todea o Mouresiños. Situado en el corazón de la reserva da biosfera, es la entrada a Allariz desde el Camino de Santiago mozárabe. La presencia de la asociación Andrea en la zona con los burros que usan para sus terapias puede ser un aliciente para los niños.

 «El desorden que dejas» muestra otra visión de Celanova y de Bande

A las rutas literarias que ya tenía Celanova siguiendo los textos de los poetas del siglo XIX como Manuel Curros Enríquez o Castor Elices —cuyas viviendas se conservan en la villa— y del siglo XX, como Celso Emilio Ferreiro, la villa suma una referencia más, esta vez vinculada de lleno al siglo XIX y no solo a la literatura sino a otros formatos tan en boga como las plataformas de televisión digital. Hablamos, cómo no, de una de las series de éxito de esta temporada en Netflix, El desorden que dejas, creada y escrita por el celanovés Carlos Montero y grabada en gran parte en Celanova.

Quienes hayan visto la serie o leído la novela pueden situar en Celanova escenarios en los que ocurren pasajes o secuencias de El desorden. Entre ellas, en la calle San Roque —en la imagen— se ubica la casa de los padres de la protagonista Viruca. Es una fachada señorial, de grandes ventanales y puertas altas de madera, con una galería en la tercera planta. Albergó hace años un estanco y, antes, un banco. En la serie, sale en una secuencia con una ambulancia que atiende a la madre de la protagonista. La ruta por localizaciones de la serie incluye, claro está, el instituto y su entrada desde la Alameda y la rúa Botica, o la plaza do Millo, donde el exmarido de Viruca es detenido.

Baños de Bande

Para los vecinos de Bande, es la ocasión de disfrutar tranquilamente de las aguas calientes de O Baño, al borde del embalse de As Conchas en Porto Quintela, que también son escenario de un enfrentamiento entre protagonistas en la serie. La zona vale la pena por su belleza para un buen paseo, con o sin perro.

 

Desde las nieves de Manzaneda a los ríos que riegan buena parte de la geografía ourensana

Rutas por la variada y espectacular orografía ourensana están a la orden del día para los miles de senderistas que están optando por la provincia como destino y también para sus propios habitantes, que cada vez apuestan más por hábitos de vida saludable y fines de semana al aire libre.

La estación de esquí de Manzaneda está cerrada, así que lo de subir a los remontes no es una opción. Pero sí hay estos días mucha nieve, así que los vecinos de Trives por un lado, y los de Manzaneda por el otro, pueden acercarse hasta Cabeza Grande para disfrutar de una jornada deslizándose, tirándose en trineo o paseando por la nieve. De hecho, las rutas con raqueta se están haciendo cada vez más populares, como una manera de poder disfrutar de las rutas de senderismo y las pistas una vez que están cubiertas por el manto blanco.

No es una opción solo para Cabeza Grande, sino que la caminata con arquetas también es una posibilidad para los vecinos de A Veiga con las montañas de Trevinca cubiertas de nieve.

En O Carballiño, las treinta y dos hectáreas del parque municipal son conocidas sobre todo por su impactante imagen abarrotada de público y caldeiras en la afamada Festa do Pulpo. En momentos de relax, su arbolado, mezclando especies autóctonas con alguna que llegó de más lejos, son todo un alivio para llenar pulmones y soltar las piernas. Aunque sus orígenes se remontan a 1928, perdura su función de ser el pulmón de la villa sigue más firme que nunca. Teniendo en cuenta que también el paseo fluvial fue adaptado para mantener esa vía saludable entre el Gran Balneario y los Muíños, con extensiones a uno y otro lado. .

En la vecina comarca de O Ribeiro los paisajes de los viñedos no resultan indiferentes en ninguna estación del año y en Avión encontramos una singularidad poco conocida, como la del tramo soterrado del río Avia, en las cercanías de Beresmo. Literalmente, desaparece.

La llanura de A Limia es ideal para un paseo familiar en bicicleta. Respetando los límites municipales, los vecinos de cada concello pueden disfrutar de parajes naturales de gran belleza. En Xinzo, el paseo del Limia y las pistas de la parcelaria discurren entre un paisaje más agrario; en Sandiás, las areneras recuperadas como acuíferos de la Lagoa de Antela permiten divisar aves y otras especies. Y en Rairiz de Veiga, en el entorno de la Saínza, hay que echar un vistazo a ejemplares arbóreos singulares como la Carballa da Rocha.

También para recorrer en bicicleta, o a pie, la ecovía del Támega en Verín es una buena opción para disfrutar de paisajes —ahora invernales— de ribera y de viñedos, de lagunas como la de Mourazos o Tamagos, y de la observación de aves. La ecovía continúa hasta Chaves, pero buena parte discurre por una zona llana del municipio de Verín. Comienza en la zona urbana y luego se adentra en el área natural siguiendo el curso fluvial.

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Una provincia con tesoros para redescubrir