Salomón Sotomayor: «En un hospital grande puedes perder el contacto con la pediatría integral»

El nuevo pediatra del comarcal de Valdeorras firmó su nuevo vínculo como interino a inicios de septiembre

Salomón Sotomayor, nuevo pediatra en el hospital comarcal de Valdeorras
Salomón Sotomayor, nuevo pediatra en el hospital comarcal de Valdeorras

ourense / la voz

Salomón Sotomayor, nacido en Arequipa (Perú) en el año 1988, desembarcó hace aproximadamente dos meses en el hospital comarcal de Valdeorras para oxigenar el servicio de Pediatría. Comenzó con un contrato temporal y, a inicios de septiembre, firmó el de interinidad en un momento en el que conseguir un especialista de su área es especialmente complicado. Antes, estuvo como residente en el hospital La Paz, de Madrid, entre los años 2014 y 2018.

-De Madrid a O Barco de Valdeorras hay un cambio grande. ¿Por qué tomó esta decisión?

-Pasé un año trabajando en la sanidad privada y quería regresar a la pública. No quiero decir que la primera funcione mal, ni mucho menos, pero mi perfil tira precisamente hacia la pública. Mi primera opción era buscar un hueco en un hospital mediano o pequeño, y aquí me he encontrado un ambiente familiar y muy cercano.

-¿Por qué cuesta encontrar profesionales de Pediatría para las áreas rurales?

-Es una opinión personal, pero creo que la mayoría de los pediatras formados en hospitales grandes desconocen la realidad de los pequeños. La sanidad pública debería animar a la gente a que conozca el otro lado de la medicina. Si los pediatras, como parte de su formación, tuviesen la oportunidad de conocer cómo se trabaja en un comarcal, quizá durante dos o tres meses, es posible que llegasen a verlo como una opción real.

-¿Se tiende entonces a escoger destino en las grandes ciudades?

-Es un problema general, no solamente de Galicia. Los pediatras suelen estar concentrados en las grandes capitales de comunidades autónomas, Barcelona, Madrid y Valencia. Y a veces, los profesionales del servicio optan por quedarse en el mismo hospital donde se han formado, por haberse acostumbrado a los compañeros. E incluso hay quien opta por irse a otros países de Europa, aunque suele ser un porcentaje de un 10 % de cada promoción.

-Trabajando en un comarcal, lo fácil parece hasta cruzarse por la calle con el paciente.

-En mi caso, yo me sentí bienvenido en O Barco de Valdeorras. Después de vivir en la ciudad es cierto que me apetecía un lugar más tranquilo. Hay algo más de calidad de vida, y el verde gusta mucho a la vista tras haber estado entre tantos edificios.

-¿Consideran que el servicio está lo suficientemente cubierto?

-Ahora mismo estamos en verano y habrá que ver cómo evoluciona la gente. Los niños suelen ser pacientes muy marcados por la estacionalidad, así que será a lo largo del invierno cuando podremos tener realmente un termómetro de la situación.

-¿Qué espera encontrarse en el hospital de Valdeorras?

-Yo me formé en un hospital grande, y puedes llegar a perder el contacto con la pediatría integral, porque todo es muy especializado. Y aquí es posible que no acompañes la evolución de un niño hasta el final, pero sí estás en contacto con todas las patologías. Esa visión es más factible tenerla trabajando en un comarcal o un recinto sanitario de tamaño más reducido.

Estrechar los lazos entre pacientes y médicos, la clave para el seguimiento de los primeros

Tras criarse en Perú, Salomón Sotomayor realizó el MIR en España y trabajó en el sur del país, en Andalucía, aunque nunca sospechó que su camino le llevaría a la provincia de Ourense. En el comarcal de Valdeorras se ha encontrado con un hospital diferente, quizá con menos carga asistencial para lo referente a partos y urgencias, y donde el trato diario con personas que viven prácticamente a la vuelta de la esquina puede ayudar a estrechar la relación entre el profesional sanitario y el paciente.

-¿Por dónde pasaban sus planes de futuro cuando estaba en la facultad?

-En realidad, los planes se van definiendo a medida que uno va avanzando. Cuando estudiaba Medicina, durante los tres primeros años no tenía nada realmente definido. De hecho, ni siquiera sabía que vendría a continuar mi formación en España. Suelen ser decisiones que tomas ya entrando en el tramo final de la carrera, y eso pasa también en lo referente a la especialidad por la que te decantes. Por mi experiencia personal y la de mi entorno, no suele decidirse hasta que has visto más o menos todas.

-¿En qué medida afectan los cambios poblacionales a la asistencia sanitaria?

-El modelo demográfico de una comarca o provincia es un factor que se suele tener en cuenta, pero eso no implica que se deba dejar de dar cobertura ni muchísimo menos, porque sigue habiendo pacientes con las mismas necesidades. En el caso de Valdeorras, hay muchas pequeñas localidades y aldeas que se deben tener en cuenta.

Luis Ocampo, pediatra en el comarcal de Valdeorras desde noviembre del 2015
Luis Ocampo, pediatra en el comarcal de Valdeorras desde noviembre del 2015

«Si el médico vive en el municipio, mejoran asistencia y seguimiento»

Luis Ocampo, pediatra en el comarcal de Valdeorras desde noviembre del año 2015, subraya que el problema natural del hospital «son las guardias». Ahora, con dos personas en el servicio de Pediatría, trabajan 15 días cada uno. «Pero cuando alguno está de vacaciones, es más difícil de sostener», agrega.

Antes de la llegada de Salomón Sotomayor a la comarca, las guardias se cubrían con personal que iba de forma itinerante desde la ciudad de Ourense. En este sentido, Ocampo valora que los médicos tengan la oportunidad de asentarse en un destino concreto para facilitar su conocimiento del hospital, su estructura, el personal habitual y también la conexión con los pacientes. «Si uno vive en el municipio o los alrededores, se nota una mejora en la asistencia y el seguimiento. Especialmente en el caso de los comarcales, porque conectas con la gente y la ves en el día a día», razona Ocampo, de 41 años y cuya esperanza es permanecer bastante más tiempo en O Barco de Valdeorras. La dificultad de encontrar pediatras en el mercado laboral es una circunstancia que se alarga ya desde hace años, y en el comarcal son conscientes de ello. «Y además, estamos a una hora y media del centro sanitario más grande de la provincia», añade el facultativo. «Hay un problema de base con todo esto, y es de comunicaciones, porque seguramente seamos uno de los comarcales gallegos que está a más distancia de su hospital de cabecera, lo que dificulta las coberturas», dice. Pero además, el factor añadido es que hay personal médico que desarrolla su vida diaria en otras localizaciones, así que eso añade complejidad al asunto. «Sin embargo, aquí valoras cosas que en otros lugares puedes no tener, como la proximidad con el vecino», explica.

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