Verónica Vieira: «Quería un estudio en el que la gente pudiese tener contacto con el arte»

La valdeorresa creó su propio negocio tras siete años buscando trabajo en el sector

Verónica Vieira, en su estudio en O Barco de Valdeorras
Verónica Vieira, en su estudio en O Barco de Valdeorras

o barco / la voz

Verónica Vieira (A Rúa de Valdeorras, 1989) dice que lo suyo con la creatividad viene desde siempre. Ya desde muy pequeña se pasaba las horas pintando, dibujando, bailando... y pronto se aficionó al cine y a coleccionar cosas, como etiquetas de ropa. «Me fijaba en cosas que eran diseño gráfico, pero sin saber que lo eran ni lo que era eso», cuenta. En su casa siempre tuvo apoyo para que desarrollara sus cualidades artísticas. Primero en Tafalla (Navarra) y después en A Rúa, donde la familia (con raíces valdeorresas) se instaló cuando ella tenía doce años. «En el instituto solo había plástica como asignatura relacionada con el arte», recuerda; así que en su casa empezaron a buscar alternativas. Tocaba el paso a Bachillerato y descubrieron la existencia de la Universidad Laboral «con un Bachiller Artístico y una residencia», recuerda Civeira; y así se mudó a la capital provincial. «Por la mañana hacía el Bachiller y después me pasaba toda la tarde en una academia de baile», rememora. Conjugaba así sus dos pasiones.

En el instituto le hablaron del diseño gráfico y de la fotografía, y fue ahí cuando encontró su camino. «Tenía claro que el baile me gustaba como ocio y que para estudiar me interesaba la diplomatura de Diseño Gráfico, que estaba en el mismo recinto, y me quedé», relata. Y añade: «Hice la carrera y genial». Pero entonces, cuando estaba en tercero, estalló la crisis, y todos sus sueños se rompieron. «Al salir de la universidad fue frustrante, porque ni yo ni ninguno de mis compañeros teníamos por dónde empezar a trabajar», recuerda. Ante la pobre perspectiva laboral, decidió volver a Valdeorras. Y comenzó a trabajar en la fábrica [de componentes para vehículo] de A Rúa. «Entré para un verano y acabé echando siete años», cuenta. En ese tiempo siguió buscando una oportunidad en el sector para el que se había preparado, pero «eran ofertas muy lejos y con contratos de becario».

Con la frontera de los 30 cerca volvió a coger los libros. «Hice un máster de Dirección de Arte con una escuela de Barcelona, el 90 % de las clases fueron online» y se reenganchó. Fue el empujón definitivo para decidir dar el salto y abrir su propio estudio. El año pasado abría Por las Ramas, en O Barco de Valdeorras. «Es un estudio multidisciplinar, porque es un abanico muy amplio de cosas que me gustan, y no quería cerrar el campo de la creatividad», explica.

En su local en la calle Academia Dequidt tiene una parte dedicada a estudio, donde realiza trabajos de diseño gráfico, fotografía... y otra zona de talleres, donde promueve todo tipo de actividades para todas las edades. «Quería tener un sitio para dar clases a los niños, para que puedan tener contacto con el arte, que era un recurso que no había en la zona cuando yo era pequeña», relata. Da talleres a menores, pero también a adultos.

¿Y por qué Por las Ramas? «Hace referencia a la expresión, que me dicen mucho en mi familia porque para contar una historia doy mil vueltas», responde. Y algo similar sigue aplicando en su faceta laboral. «Con un trabajo sencillo me complico y hago muchas cosas más», explica, en una búsqueda por mejorarlo. Además, ella no se centra en algo concreto. «Hago fotografía, pero también ilustración y puedo acabar haciendo la imagen corporativa de un negocio», relata. Por las Ramas lleva mucho tiempo en su cabeza. De hecho, su proyecto de fin de carrera hablaba de un negocio similar. En aquel entonces no era el momento. Ahora sí. Y está feliz.

«Este verano los niños estaban sin alternativas y han entrado a conocerme a mí»

Verónica Vieira asegura que la experiencia en su estudio Por las Ramas está yendo «muy bien». Reconoce que el suyo es un negocio «a priori raro» en el que la gente no sabe muy bien qué se va a encontrar. Pero en un verano totalmente diferente a los que veníamos disfrutando, la diseñadora ha encontrado su oportunidad. «Con el covid-19 los niños se han quedado sin alternativas y han entrado a conocerme a mí», cuenta. Y es así como se pasa las mañanas rodeada de niños dando clases. «Estoy muy contenta, y me gusta tanto que hasta no tengo la sensación de estar trabajando», reconoce.

Ya está pensando en la vuelta al cole y cómo cambiará sus rutinas. Los niños tendrán las mañanas ocupadas en los centros educativos y volverán también a otras actividades extraescolares, por lo que reducirá la duración de sus talleres, que pasarán a ser en horario de tarde. No solo para niños, también para adultos. Y tal vez encuentre el tiempo que ahora no tiene para sacar adelante sus colecciones de camisetas. Tiene servicio para que el cliente haga su propio diseño, pero Vieira almacena también bocetos propios con diseños que quiere lanzar al mercado.

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