La Xunta deja la tutela de la residencia de O Barco tras quedar sin positivos

Nuestra Señora de Fátima fue intervenida por Política Social el 11 de abril

La intervención de Fátima incluyó el traslado de varios mayores a la residencia integrada de Baños de Molgas
La intervención de Fátima incluyó el traslado de varios mayores a la residencia integrada de Baños de Molgas

o barco / la voz

El pasado 11 de abril, la Xunta intervenía la residencia Nuestra Señora de Fátima en O Barco de Valdeorras, ante el gran número de casos entre los usuarios y el personal y también porque no se estaban cumpliendo bien los protocolos en material de prevención de contagios. La semana pasada regresó el último de los mayores positivos, que estaba en Piñor, y el centro quedó libre de casos. Ayer mismo, la Consellería de Política Social devolvía su control a la Fundación Nuestra Señora de Fátima, propietaria de la residencia.

Durante mes y medio, Pablo Fernández fue el director de Fátima. Elegido por la Xunta para el cargo, el funcionario se ocupó de protocolizar el funcionamiento de la residencia en cuanto a circuitos y pautas de higiene, así como de establecer una relación fluida con el hospital comarcal de Valdeorras, que se mantendrá en el tiempo. Desde el área sanitaria seguirán visitando el centro, como se está haciendo con todas las residencias de mayores de Galicia.

Cuando Fernández llegó a O Barco quedaban solo 30 residentes en el centro, de los 99 que había al inicio de la pandemia. Una parte importante habían sido trasladados a la residencia integrada de Os Milagros en Baños de Molgas o a la unidad residencial medicalizada de Piñor (Barbadás), y también había mayores ingresados en el hospital comarcal de Valdeorras.

Ahora que se ha ido, quedan 77. Nadie con coronavirus ya. En el camino han fallecido 17 mayores por covid, y también ha habido más decesos por causas ajenas a la pandemia. Se va y la residencia se mantiene con un protocolo de aislamiento vertical. Hay dos plantas reservadas para los usuarios que nunca tuvieron coronavirus, y otras tres más para los que tuvieron covid-19 en algún momento y se han curado. «La idea es que siga así; y el personal tiene unas pautas de actuación por si se diera un nuevo positivo», explica Fernández, que ya no está en O Barco. Asegura que fue una experiencia dura, al tiempo que gratificante, y no tiene más que palabras de agradecimiento para el personal, por su implicación durante la intervención por parte de la Xunta. Actualmente, tras la incorporación de los empleados que estuvieron de baja por coronavirus y los nuevos contratos, la plantilla está formada por alrededor de 45 trabajadores, entre cuidadoras, personal de limpieza y fisioterapeuta.

Un análisis posterior

«Son autosuficientes», señalaban desde la Consellería de Política Social, tras lanzar el mensaje de alegría por el hecho de que ya no hay positivos en el centro.

El geriátrico recupera la gestión habitual, pero desde la Xunta harán un análisis de lo sucedido. «Temos conclusións e tamén se están mirando as razóns de chegar a esta situación; non é un borrón e conta nova», esgrimen desde el departamento que dirige Fabiola García. No ahondan en más datos, tampoco en los económicos (la Xunta aportó personal al centro durante este tiempo), aunque aseguran que todo está contabilizado. Eso sí, inciden en que todavía no es el momento de tomar una decisión. Indicen en que ahora el funcionamiento es óptimo y por eso se retira la tutela.

A preguntas de La Voz, la Fundación Nuestra Señora de Fátima no quiso valorar la tutela ejercida por la Xunta en el centro barquense.

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