Buscó cuatro compinches para que robaran 300.000 euros en casa de unos familiares mientras iban a misa

El espectacular dispositivo policial del domingo en Vilamartín permitió desmantelar una red de tráfico de drogas y frustrar el robo en una vivienda


OUrense

La mujer detenida el pasado domingo poco después de la hora de salida de misa en pleno centro de Vilamartín de Valdeorras está acusada de un delito de robo con fuerza. La Policía Nacional la vincula con el robo frustrado en una vivienda situada a la salida del casco urbano que los agentes consiguieron parar al detener en el lugar a otras cuatro personas. Son los compinches de L.V., de 46 años, que es familiar de los propietarios de la vivienda.

Fue ella quien informó a los asaltantes sobre el botín que habría dentro de la caja fuerte, unos 300.000 euros. Además de facilitarles la llave de entrada a la casa y la posible clave para abrir la caja de seguridad, les avisó de que el domingo tenían pensado ir a misa, así que la vivienda estaría vacía. Pero no les salió bien. La Policía Nacional estaba sobre la pista del robo y pudieron frustrar sus planes. La mujer fue detenida en pleno centro de Vilamartín a última hora de la mañana, en medio de un amplio dispositivo policial que pudieron ver los transeúntes. Poco después eran detenidos los cuatro compinches. Dos estaban en el interior de la vivienda y otros dos se quedaron fuera vigilando. Precisamente estos habría conseguido ver a los agentes, por lo que intentaron huir. Y ante esta posibilidad, hubo varios disparos al aire, que pudieron escuchar varios vecinos también; que en un primer momento interpretaron como una broma de carnaval. La Policía Nacional la bautizó como «Operación Misa».

¿Y cómo sabían los agentes que iba a haber un robo? Pues porque no hay honor entre ladrones. Todo comenzó el pasado mes de diciembre, cuando la Policía Nacional comenzó la denominada Operación Palo, dedicada a investigar un posible caso de tráfico de drogas a pequeña o mediana escala. En el centro de la operación estaba un vecino de Ourense, de origen dominicano, que se trasladaba de manera habitual a O Barco de Valdeorras. Los investigadores constataron que pertenecía a un grupo organizado que se dedicaba al tráfico de estupefacientes, secuestros y robos con fuerza, aunque los denominados «vuelcos» (el robo de drogas a otros narcotraficantes) eran su especialidad. El pasado 20 de enero, los agentes supieron que dos de los miembros del grupo tenían previsto viajar a la provincia de Pontevedra para comprar dos kilos de cocaína, así que les esperaron a la vuelta. Interceptaron a los dos vehículos, pero no consiguieron intervenir droga alguna. Al parecer, la compra se habría frustrado. Con esta primera operación lograron desmembrar al grupo. Pero eso no paró el caso, porque había uno de los miembros que seguía vendiendo droga a espaldas del resto en una casa en O Barco. Aprovechando que era el encargado de cortar la cocaína con sustancias químicas y prepararla en dosis para su venta, sacaba 500 gramos extras de cada kilo, cantidad que vendía por su cuenta.Y nació así la «Operación Barco», en la que el hombre fue detenido. En el registro de su vivienda los agentes encontraron los utensilios para la preparación de la droga y su venta. Y fue en esa investigación cuando supieron que se estaba fraguando el robo con fuerza en la casa habitada de Vilamartín.

Los agentes sabían de los planes del dominicano, pero no tenían los datos exactos, por lo que pusieron en marcha un operativo de vigilancia. El domingo por la mañana le siguieron desde su casa en Ourense hasta Valdeorras, donde nada más llegar a Vilamartín se encontró con tres ocupantes de otro vehículo. Tras contactar con la mujer, que les puso en conocimiento de la ubicación exacta de la vivienda, comenzó el robo. Dos entraron en el interior de la vivienda y un tercero se quedó con el principal investigado como garantía de que los otros no huían con el botín, sino que volvían para repartírselo. Pero no llegaron, los agentes les detuvieron cuando abandonaban la casa tras intentar abrir la caja fuerte, primero con la llave y la combinación, y después con una sierra radial.

El detenido por el que comenzó todo es un hombre de 45 años con cuatro detenciones anteriores; mientras que sus compinches son tres personas nacidas en Marruecos. Uno de ellos tienen 37 años y cuenta con 16 detenciones anteriores; y los otros dos tienen 18 y 19 años, sin antecedentes. Tampoco la mujer de Vilamartín contaba con detenciones anteriores. Tras prestar declaración en el juzgado de O Barco, quedaron en libertad.

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