«Queremos proyectos que se hagan en O Barco; buscamos gente con ideas»

Honorato López Isla será homenajeado mañana en la Festa do Botelo barquense como impulsor de la bodega Godeval


o barco / la voz

Creció Honorato López Isla (Santa Cruz, O Bolo, 1947) siendo o bolés, «que nos decían en sentido despectivo porque éramos los de la montaña» en O Barco, para después llegar a ser el máximo dirigente de Unión Fenosa, compañía que abandonó en el 2009 para saltar a R. Fundó más tarde una compañía dedicada a la energía eólica, compró Cedie y lanzó Xagoaza Inversiones para apoyar proyectos en Valdeorras. Y sigue manteniendo Godeval, la bodega que ayudó a crear hace ya más de tres décadas para relanzar el godello y por la que mañana será homenajeado en la Festa do Botelo. Hoy mismo estará ya por O Barco. «Desde que fallecieron mis padres iba menos, porque la bodega no requería ir más; pero ahora que compramos Cedie [en el 2018] voy casi todos los meses», cuenta.

-Fue Cedie una empresa importantísima para O Barco, pero estaba de capa caída. ¿Qué proyectos de futuro tienen ahora para ella?

-Recuerdo que cuando era niño, en la Academia Dequidt estudiaban chavales becados por Cedie, y allí trabajaba mucha gente. Era muy importante para O Barco. Fue decayendo y estuvo mucho tiempo a la venta, siempre con la preocupación de que la comprara una multinacional y la deslocalizara, que solo quisiera quedarse con la cartera de clientes, porque la producción usa una materia prima que no está aquí, hay que traerla; y después los grandes consumidores están lejos... Al principio no me interesó pero después había el temor de que la cerraran y decidimos comprarla e impulsarla. No es el mejor momento, porque trabaja para siderurgia y funciones de acero, y las fluctuaciones se notan. Este año ha sido más flojo, pero trabajamos en optimizar. Estamos impulsando el mercado en Alemania, y lo veo con ilusión. Hemos comprado una empresa más pequeña pero parecida en Polonia, lo que nos ayuda a ser más fuertes. Y, además, estamos trabajando en renovar las instalaciones y sacar nuevos proyectos, porque los antiguos hornos de cal y carburo estaban abandonados.

-Esos nuevos proyectos son a través de Xagoaza Inversiones...

-Xagoaza Inversiones es la propietaria de Cedie y de todo. Estamos impulsando tres proyectos que están naciendo o iniciando su trabajo. Uno es Clean Technology, dedicada a la limpieza criogénica con CO2 congelado. Otro es Xagoaza Pinaster, que se basa en un nuevo proceso de refinación de resina. Nos pareció interesante, pero estamos en fase de estudio para ver si es rentable y podemos competir con los chinos, que producen el 50 % de la resina del mundo. Y allí ya sabemos cómo está el precio de la mano de obra y el medio ambiente... Y el tercer proyecto con el que estamos es uno de microláminas de pizarra, para sacar láminas más finas e incluso aprovechar lo que va a las escombreras, que sería para decoración interior pero también para fachadas e incluso algún tipo de tejado. Estamos en un proceso de laboratorio.

-¿Están abiertos a más?

-Queremos proyectos que se hagan en O Barco; buscamos gente con ideas. Si me traen un proyecto para el Bierzo y lo puedo hacer similar en O Barco, entonces el del Bierzo no lo quiero. Ahora tenemos tres proyectos en marcha y son como tres niños pequeños, que tienes que enseñar a andar... Cuando ya caminen solos, entonces podremos ir a por más. No puedes lanzar todo al mismo tiempo, porque nuestros fondos no son ilimitados. Lo que buscamos es que los proyectos tenga capacidad de gestión, después pueden salir o no; y también hacerlo con control financiero, porque hay gente que se lanza sin tener en cuenta la parte financiera. Iremos a un determinado ritmo, que se podrá incrementar cuando seamos más grandes; pero sobre todo quiero contar con gente que tenga ideas. Las tres en marcha son ideas de gente que estaba en Valdeorras. Eso buscamos. No es hacer algo, es encontrar el hombre y la idea.

-Y además sigue con su empresa de energía eólica, Smartener. ¿En qué punto está?

-Tenemos algún proyecto en España, que no estamos desarrollando porque no se dan las condiciones. Nosotros hacemos los parques y los explotamos, y no vamos con fondos [de inversión], así que tenemos que ir haciendo uno detrás de otro, porque la caja no da para más. Empezamos con una central hidráulica en Uruguay, y después hicimos dos parque eólicos, que están funcionado; y después pusimos en marcha otro en México, y estamos con otro más.

-El mundo es global en materia económica...

-Hay que invertir donde se dan las condiciones. Si no fuera de O Barco, probablemente no estaría haciendo inversiones ahí, pero una vez que te metes hay que sacarlas adelante. Espero que los proyectos salgan adelante, por mí y por el bien de la comarca.

«Ahora todo el mundo quiere producir godello y en otras zonas; y eso es peligroso»

López Isla llegará hoy a O Barco para disfrutar mañana de la Festa do Botelo, en la que será homenajeado.

-¿Se acostumbra uno a los homenajes?

-Cada uno es diferente y los momentos son distintos. En este caso es evidente que es un reconocimiento que tiene que ser muy compartido. Es cierto que yo apoyé la recuperación del godello y la creación de Godeval, pero apoyé a otras personas que son los verdaderos artífices: Horacio Fernández [ya fallecido] y José Luis Bartolomé. Y después de que arrancamos, otros se ilusionaron y se lanzaron a la aventura del vino. Godeval fue la primera bodega que empezó a producir godello, y hoy el godello es uno de los vinos blancos de referencia a nivel mundial; y hay, afortunadamente, otras bodegas. El problema que tenemos aquí es el minifundismo, y eso es malo para competir. Es difícil mantenerse, porque ahora todo el mundo quiere producir godello, y se está plantando en zonas que tiene más viñedo, como Monterrei o Ribeira Sacra; y es peligroso.

-¿Es Godeval la niña mimada de sus empresas?

-Sí. Yo no tenía ningún vínculo con el mundo del vino, y hasta no soy un gran bebedor, porque de vino no sé nada. Tengo un olfato muy malo, y eso es fatal para el vino. Cuando le decía a Horacio y José Luis que me enseñaran, Horacio me preguntó:

-¿Te gusta?

-Me encanta.

-Pues eso es lo importante.

Es un vino muy agradable, que no produce ardor y no es cabezón. Puedes ponerte contento un día y al día siguiente te levantas bien. Y eso no pasa con otros. Estamos muy orgullosos del vino.

-¿Y le gusta el botelo?

-Me gusta, y además me recuerdan las matanzas de mi niñez en casa de mi abuela en As Ermitas.

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