«Me interesa la vida cuando se desordena y aparece la literatura»

El creador ourensano presentó su nueva novela, «El arte del puzle», en Tanco


ourense / la voz

La jubilación le ha otorgado todo lo que deseaba como escritor. No tener compromisos laborales, léase adaptarse a un horario, y disponer de todo el tiempo del mundo para hacer lo que realmente le importa, que no es otra cosa que crear su particular universo literario. Y también para revelarse contra algunas referencias y usos cotidianos: «No quiero aparecer con un libro en la foto! Llevo toda la vida saliendo en la foto con él en la mano. Tengo 67 años y no quiero salir más con el libro de turno. Ya lo hice toda mi vida!». José María Pérez Álvarez, Chesi, (O Barco de Valdeorras, 1952) presentó su nueva novela en la librería Tanco. El arte del puzle (Trea) tiene como protagonista a una escritora, Ana Álvarez, que se acaba suicidando de la misma manera que la poeta estadounidense Anne Sexton. Las relaciones familiares, la influencia sobre su hijo y otros episodios e historias recorren una obra en la que los capítulos suponen un continuo salto en el tiempo: desde el desfile del Día de la Victoria hasta finales de la primera década de este siglo.

-¿Realmente la vida es como un puzle?

-SÍ. Es muy difícil establecer que la vida va a ser una cosa metódica y ordenada. Siempre va a aparecer un azar, una casualidad, alguna circunstancia externa que hace que no transcurra como realmente creemos que va a transcurrir. Nadie tiene una biografía compacta, sino que va haciendo dientes de sierra, se va bifurcando. Y a mí me parece que eso es lo interesante; y que cuando la vida se desordena ahí es cuando nace la literatura. Al menos como yo la entiendo.

-¿El azar es lo realmente interesante?

-SÍ, aunque puede ser que bajo esa concepción de azar nos estamos explicando cosas que a lo mejor no las miramos bajo esa perspectiva. Lo interesante de la vida es cuando aparece eso diferente, que nos hace reflexionar sobre nuestras convicciones, que nos varía y diversifica. Eso es lo interesante desde el punto de vista de la ficción, de la narración. Es lo que me interesa. Además, por perversión de oficio, concibo la vida como una novela más o menos brillante, es lo que me da el sustento a la hora de escribir.

-La protagonista es escritora. El oficio dentro de la literatura.

-Ese juego metaliterario, que a veces me parece muy perverso, y otras conduce al hastío, es fundamental. Por un lado está la vida, por otra la literatura, y procuro aunar en la vida los elementos que tomo, por ejemplo, de autores que me interesan. En mi caso la vida sería como la literatura, una mezcla de situaciones. De una parte la verdad externa, lo real, y luego lo ficticio, que es donde la literatura entra en juego y hace variar todo; y que las piezas no encajen como nosotros creemos que van a encajar.

-¿Ese es el planteamiento de la novela al optar por la implicación del lector?

-Se proponen historias aparentemente dispersas que acaban teniendo un sentido y que el lector va a ordenar. Puede que en algún momento se sienta desconcertado, pero al final todo concuerda. Como en el puzle.

-Hablaba de crear espacios en función de autores que lo marcan. ¿Cuáles son las referencias?

-Muchas. Y dejando a los clásicos y a Cortázar, como cortazariano que soy, me declaro incondicional de Beckett, de Joyce y de Kafka. Y luego de muchos autores españoles e hispanoamericanos que me gustan: Javier Pastor, Gonzalo Hidalgo Bayal, Alejandro Zambra, Gonzalo Torrente Ballester... A Torrente lo releo mucho; La Saga/fuga de J. B. es impresionante y estoy totalmente de acuerdo con Saramago en que es El quijote del siglo XX.

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