La capital no escapa al descenso de alumnos el próximo curso escolar

El CEIP Manuel Sueiro y el CEIP Inmaculada agrupan a sus alumnos de Infantil

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ourense / la voz

En julio se conocía que seis centros educativos de la provincia de Ourense cerrarán aulas -tres clases en Infantil y tres en Primaria- por tener menos alumnos matriculados de los que marca la ratio.

En un primer momento la tendencia es pensar que todos esos centros se encuentran en el rural, donde la despoblación es endémica. Sin embargo, en la capital también se ha notado el descenso de alumnos. El caso del CEIP Manuel Sueiro, en el barrio de As Lagoas, es un claro ejemplo.

El centro tiene una única aula de Infantil para el curso que empieza en septiembre, en la que tan solo están matriculados 15 alumnos. «Es una pena siempre perder una unidad -afirma el director del colegio, José Manuel Rego-, pero es que no tengo alumnado y no puedo exigir legalmente nada a la administración».

En el caso de las aulas mixtas -en las que se mezclan alumnos de diferentes cursos, como en el CEIP Manuel Sueiro- el máximo de niños es de 20, en lugar de los 25 estipulados para las clases en las que todos corresponden al mismo nivel. Es por esto que para mantener las dos unidades tendrían que inscribirse cinco niños más antes de que empiece el curso. Además, la eliminación de esa aula implica también la pérdida de un docente, con lo que el centro se queda con 13 maestros para la clase de Infantil y las de Primaria. «Es una ratio muy buena si pensamos que hay alrededor de setenta alumnos en todo el colegio; más en Primaria, donde tenemos una media de diez o doce estudiantes por clase», señala el director.

La misma situación de tener aulas mixtas se da también en el CEIP Inmaculada, en el barrio de San Francisco, desde hace algunos cursos, tras disminuir los alumnos y, como consecuencia, las unidades educativas.

Existen también excepciones y hay centros de ciudades más pequeñas, como O Barco de Valdeorras, cuya situación es la opuesta: han crecido en cuanto alumnos y necesitarían más profesores para ofrecer una atención de calidad.

«A nuestro colegio llegaron nueve niños extranjeros el curso pasado y además lo hicieron de forma paulatina, por lo que la profesora de Audición y Lenguaje que teníamos fue imprescindible, dado que no conocían el español. Además, uno de los nuevos alumnos padece sordera y en el colegio ya teníamos a un niño con hipoacusia», cuenta la directora del centro Ramón Otero Pedrayo (en el barrio de Viloira), Remedios Arias.

«Los niños enriquecen muchísimo con sus experiencias y absorben conocimientos como esponjas, pero necesitamos un profesor más para el curso que empieza ahora, porque nuestras necesidades han crecido», argumenta la directora que, además, es profesora de música y reconoce que no puede impartir su asignatura con la misma metodología a todos los niños.

El centro cuenta, actualmente, con 17 docentes para tres aulas de Infantil y seis de Primaria, pero está a la espera de que la administración les conceda otro más.

 

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