«Non estamos de acordo con que haxa un inspector de cacas»

Riada Cidadá rechaza el análisis del ADN de los perros para multar a los propietarios que no limpien las heces

O Barco incluso recurrió a los niños, que señalizaron las cacas con globos, para tratar de concienciar sobre la recogida de los excrementos
O Barco incluso recurrió a los niños, que señalizaron las cacas con globos, para tratar de concienciar sobre la recogida de los excrementos

o barco / la voz

La propuesta de generar un censo con el ADN de los perros que hay en O Barco es visto de manera desigual por la oposición, que coincide en señalar, no obstante, que la presencia de excrementos en la vía pública supone un problema que hay que atajar. Ya la idea de cómo hacerlo difiere según a quien se le pregunte.

Desde el Partido Popular ven con buenos ojos la propuesta del gobierno de obligar a los propietarios a entregar una copia del ADN de sus canes para después cotejar las cacas que aparezcan en la vía pública y poder multar al propietario incívico. «No sé si es la solución, pero estamos de acuerdo en que hay que buscar una», apuntaba el portavoz, Arsenio Moldes. Y añadía: «Es increíble cómo está O Barco, porque hay calles que están llenas de cacas». Cita algunas nombres, como la praza do Sagrado, la calle Álvaro Cunqueiro o las avenidas Manuel Quiroga y Conde Fenosa, para después apuntar que es un problema «general». «Creo que la gente, si ve que no le ve nadie, no recoge nada», zanjaba.

Menos receptivo se mostraba el edil de Riada Cidadá. Félix García avanzaba que todavía están (es el único concejal del partido) estudiando la ordenanza estudiada en la última comisión de medio ambiente. «De entrada non nos parece ben», decía. Y lo argumentaba: «Creo que ten moitos problemas legais para levala a cabo. Supoñamos que hai un ADN dun can que deixa merda, ¿como se demostra que foi ese can, que foi o dono dese can? Non significa que o can o fixera aí». García apuntaba a que es el mismo problema que se da con las sanciones de Tráfico que llegan por correo, en las que se pide que se identifique al conductor. «Eu creo que haberá problemas xurídicos», decía. Apuntaba a que la situación se debe a un problema de civismo, y apuntaba como necesarias campañas de concienciación antes que las multas. Aún así, resaltaba que en el último año no hubo multas en este sentido, a pesar de que hay zonas en las que la presencia de cacas de perro en la calle es abundante. «Se hai unha zona especialmente problemática, pois entón que haxa unha vixianza especial da Policía Local para que trate de localizar aos incívicos», defendía.

«En principio non estamos de acordo con que haxa un inspector de cagalletas», resumía García. Y añadía: «Igual temos ata que poñer un empregado público a inspeccionar cagalletas. Hai asuntos máis graves de sanidade pública que este, que hai que resolvelo; pero hai outros máis importantes. Como a contaminación acústica ou a dos coches».

La ordenanza volverá a ser debatida en la comisión informativa la próxima semana.

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