monforte / la voz

Las aguas del arroyo de Baldomar, en el municipio de Nogueira de Ramuín, fueron aprovechadas en tiempos para mover hasta siete molinos harineros y una central eléctrica. Durante muchos años el lugar fue visitado por numerosos vecinos que acudían a moler el trigo y el maíz. Hace más de cuatro décadas que los molinos estaban abandonados y cubiertos por la maleza. Recientemente, la asociación Móvete por Nogueira desbrozó los accesos y los contornos de estas construcciones a fin de crear una ruta etnográfica parecida a la que existe en el municipio de Sober, donde hace años se restauraron los antiguos molinos del arroyo de Xabrega. Esperanza Fernández, miembro de la asociación, recuerda que antes de acometerse esta labor había tramos de camino que estaban perdidos y que ya ni siquiera se conocía la ubicación de algunos molinos.

El inicio de la ruta está a la entrada de la aldea de Baldomar, a medio kilómetro de Luíntra. El recorrido se hace por un camino que cruza el arroyo de Baldomar por un puente de piedra y discurre por la margen izquierda. El primer molino recibe el nombre de O Calderilla -de un antiguo propietario-, al igual que los dos siguientes. Carece de cubierta pero conserva el canal de abastecimiento, de unos cuarenta metros de largo y construido en piedra de cantería.

Bosques frondosos

Continuamos el recorrido atravesando uno de los parajes naturales más llamativos de la Ribeira Sacra, a través de frondosos bosques de robles, castaños y variedades propias de ribera, por estrechas corredoiras que discurren entre muros de piedra cubiertos de musgo. Unos trescientos metros más adelante se llega al tercer molino. Impresiona el tamaño de esta construcción, que en su interior alojó dos molinos harineros y una central eléctrica que daba luz a Luíntra y Baldomar. La central estuvo activa hasta la puesta en servicio del embalse hidroeléctrico de Santo Estevo, en 1956.

Para seguir el recorrido hay que volver a cruzar el arroyo de Baldomar por un puente hecho de grandes bloques de granito. A unos treinta metros está el llamado Muíño do Cortés, que ofrece la singularidad de estar ubicado en medio del arroyo. El siguiente molino, denominado de Eulalia de Baldomar, está sobre un roquedal y al lado de un salto de agua que forma el arroyo.También está sin cubierta y en su interior todavía se pueden ver tres piedras de moler. A unos treinta metros está el sexto molino, también de Eulalia de Baldomar. El último molino de la ruta, a unos cincuenta metros, era conocido como Isidro de Luíntra y está prácticamente en ruinas.

El regreso lo haremos por un itinerario distinto. Para ello hay que situarse entre el cuarto y el quinto molino, de donde parte un sendero a la izquierda señalizado como Ruta do Contrabando. Tras una corta pero fuerte pendiente se llega a una bifurcación. Ahora dejamos la Ruta do Contrabando y tomamos el sendero de la derecha, que lleva a Baldomar. Caminamos de nuevo por estrechas corredoiras que daban acceso a los molinos y a un souto de castaños. Al cabo de unos trescientos metros, el camino desemboca en una pista de tierra que une Baldomar con Os Castelos, Moura y Monteverde. Hay que desviarse a la derecha y caminar por ella unos 150 metros hasta empatar con una pista asfaltada. Después giramos a la izquierda para entrar en Baldomar después de haber recorrido otro centenar de metros.

 

DESDE MONFORTE

Hay que dirigirse por la carretera N-120 a Os Peares, situado a 26 kilómetros. En este lugar hay que tomar la carretera a Santo Estevo y Luíntra por Moura. Luíntra está 7 kilómetros y de su centro sale un vial a Baldomar, a medio kilómetro

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Hacia los viejos molinos de Baldomar