El Cañón do Sil enamora a La Vuelta

La afición ourensana volvió a ser fiel a una llegada con visos de asentarse en el ciclismo mundial


Esta vez no falló el helicóptero y las imágenes del espectacular Cañón do Sil brillaron en las televisiones de medio mundo y también en las pantallas gigantes de la zona de meta en Luíntra, donde la afición -fueran locales o venidos de muy lejos-no desperdició la oportunidad de disfrutar de una de las grandes competiciones del panorama deportivo intercontinental.

Por si fuera poco, el interés de la llegada al Concello de Nogueira de Ramuín, aderezado por un libro de ruta con más de 200 kilómetros, se reivindicó como hace dos años como un terreno propicio para desarrollar ciclismo de élite, del entretenido y del que mantiene con los ojos bien abiertos al que se acomodaba en su sofá para echarle un vistazo a La Vuelta. Porque la ronda hispana casi no defrauda nunca. Son los corredores quienes disputan cada victoria, pero el clásico trasladado a septiembre es un campo de minas en el que los más guerreros siempre pueden plantar batalla.

Eso lo saben ya los espectadores ourensanos, orgullosos de mostrar al mundo su provincia, pero también ávidos de emociones fuertes. Que vuelvan.

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