Hace 50 años los Reyes de España se presentaban por primera vez a los ourensanos

Uxía Carrera Fernández
UXÍA CARRERA OURENSE / LA VOZ

MONTERREI

Los Reyes de España en 1976 en Lugo, la parada siguiente en Galicia tras visitar Ourense
Los Reyes de España en 1976 en Lugo, la parada siguiente en Galicia tras visitar Ourense archivo tomas notario vacas

Juan Carlos I y la reina Sofía recorrieron la provincia en 1976, pasando por la capital, San Cibrao, Xinzo, Ribadavia, Monterrei y O Carballiño

03 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Ocho meses después de la proclamación del rey Juan Carlos I, el monarca hizo su primera visita oficial a Galicia junto a la reina Sofía. No faltó Ourense. Los borbones recorrieron la provincia para presentar a la ciudadanía al nuevo jefe de Estado. Como informó La Voz de Galicia el 28 de julio de 1976, pasaron por la capital, por San Cibrao das Viñas, Xinzo de Limia, Ribadavia, O Carballiño y Monterrei. Fueron recibidos por miles de ourensanos y cada uno de los alcaldes les trasladó la realidad y las necesidades de sus concellos. «Solamente pedimos igualdad de trato con otras provincias o regiones de España», proclamó el entonces regidor de Ourense, Riestra París.

La comitiva real llegó el 27 de julio a la ciudad ourensana procedente de Santiago de Compostela. La primera parada fue el barrio de A Ponte, que prolongó un día más sus fiestas patronales para recibir a los nuevos monarcas. Atravesaron la avenida de Santiago saludando desde el coche, rodeados de pancartas de bienvenida y al son de música tradicional gallega. Desde llí se trasladaron a la Alameda. El Rey pasó revista a las tropas del Regimiento de Infantería Zamora 8, desplegadas en la calle Progreso. Continuando con la visita institucional, llegaron a la praza Mayor «totalmente abarrotada igual que las calles adyacentes» hasta subir hasta el balcón principal de la casa consistorial. El alcalde pronunció un discurso ante las majestades y la gran multitud. «Os abrimos las puertas, no solo de la ciudad, sino de nuestros corazones, ansiosos de comprensión y justicia», declaraba. Les pidió terminar con el «olvido plurisecular en que esta provincia ha estado sumida». Juan Carlos I también pronunció unas palabras para los ourensanos. Resaltó la fama por los «monumentos ilustres», los «vinos famosos» y su historia romana. Felicitó a Ourense por ser «conservador admirable de su lengua y su cultura» y aseguró conocer sus dificultades. Prometió industrialización, mejores comunicaciones y cooperativismo agropecuario. La última parada en la ciudad fue la Catedral, donde conocieron el altar mayor y la capilla del Santo Cristo.

Los Reyes de España emprendieron después un largo recorrido por diferentes puntos de la provincia ourensana. Empezó en el polígono de San Cibrao das Viñas, donde la «población laboral» suspendió su jornada durante unas horas para rendir homenaje al recién estrenado jefe de Estado. El presidente de la Diputación en ese momento, Ferrer Garrido, explicó a los monarcas las diversas circunstancias del enclave industrial y su desarrollo. Posteriormente, se trasladaron hasta la comarca de Verín para comer en el Parador de Monterrei. Hicieron una parada en el cruce de la carretera general de Zamora a Santiago con la que va de Allariz a Xunqueira de Ambía para saludar desde el coche a numerosos ourensanos que los esperaban. Sí se bajaron en Xinzo de Limia, donde saludaron a la multitud de vecinos que los recibía en la Plaza Mayor. En Monterrei, estuvieron acompañados de nuevo por el presidente del organismo provincial, que les entregó un trabajo sobre la situación socioeconómica de la provincia. Como después concordarían el resto de alcaldes visitados, la provincia ourensana sangraba en aquel momento por la «enorme herida» de la emigración. «Produce una selección de signo negativo en su población activa, que obliga a los menores a trabajar en países extraños, sin conseguir ver a caso otra cosa que sus ahorros convertidos en divisas vivificadoras de industria y desarrollo de tierras que, aunque queridas, no son las que lo vieron nacer ni los verán morir», relataba la noticia de La Voz de Galicia. El pueblo ourensano pedía ser escuchado y atendido para dejar de ver marcharse a sus vecinos.

Una de las páginas del 28 de julio de 1976
Una de las páginas del 28 de julio de 1976

Las siguientes paradas fueron más breves. Se trasladaron en helicóptero a Ribadavia, pasando por la casa consistorial para saludar desde el balcón y después por la cooperativa de O Ribeiro, que de aquellas tenía 1.500 socios. Finalmente, la comitiva cerró su itinerario en O Carballiño, donde también salieron al balcón del Concello para presentarse a los ciudadanos. De nuevo, el gobernador civil de la provincia se refirió al problema de la emigración, al abandono del campo por parte de la gente joven y la baja renta per cápita del territorio. Sus majestades recogieron las preocupaciones comunes del territorio antes de montarse en el helicóptero que los llevó de vuelta a Santiago de Compostela.