«Mi prioridad es transmitir valores»

Lorena Álvarez es la autora de un libro de relato poético en el que vuelca experiencias de su labor como cooperante internacional


Ourense / la voz

La editorial Ir Indo acaba de poner en el mercado Crónicas dunha avelaíña, un libro que aborda, en 30 poesías clasificadas por temáticas, asuntos como la crisis de los refugiados, el tráfico de seres humanos, la violencia de género, el medio ambiente o la lucha por superar el cáncer, entre otros. La autora, Lorena Álvarez Martínez (Monterrei, 1987) ha volcado en este trabajo sus experiencias como cooperante internacional,

-¿Cómo llegó al mundo de la cooperación?

-El voluntariado, los derechos humanos, son temas que me atraen desde siempre, desde niña. Cuando terminé mi licenciatura, a los 23 años, me fui al extranjero para hacer los estudios de máster. Después me anoté a todos los programas y vacantes disponibles, hasta que tuve la gran oportunidad de recibir formación especializada en los países nórdicos. Allí conocí a personas extraordinarias. Después han ido surgiendo proyectos y he ido sumando experiencias.

-¿Qué tipo de labor desarrolló?

-He colaborado con diferentes ONG, organizaciones juveniles, escuelas alternativas, con entidades grandes pero también en pequeños proyectos de otros compañeros a nivel extraoficial. He tenido la suerte de visitar muchos países, desde Europa del Este, pasando por Sudamérica, África o Rusia; pero tengo una especial conexión con los Balcanes. Me apasiona esa tierra, la mezcla de cultura, su historia convulsa y grandes amigos que he dejado allí. Mis estadías son cortas debido a mis compromisos laborales en España pero sigo colaborando en proyectos; el último fue en diciembre en Kosovo. Los proyectos que me resultan más interesantes trabajan con la inclusión de personas refugiadas, personas con diversidad funcional o mujeres y niños que han sufrido violencia. Siempre he ido a parar a territorios fronterizos.

-¿Cuándo surge la necesidad de escribir este libro?

-La literatura siempre me ha apasionado, la idea de escribir siempre ha formado parte de mí. Crónicas dunha avelaíña se ha escrito en rincones de aeropuertos, esperando a embarcar. Pero no es una autobiografía; se trata de historias de personas reales anónimas y mi afán es que ellos sean protagonistas. Es una manera humilde de que esas historias no mueran.

-¿Por qué optó por un libro de relato poético?

- Poner verso a historias crudas es un intento personal de buscar belleza aún cuando no la hay. Me gusta la poesía pero también me gustan mucho los artículos científicos. El relato poético, tiene una musicalidad y un juego de palabras que me agrada especialmente. Además, si el objetivo es hacer pensar, la poesía se presta mucho más a la proyección subjetiva de la persona que la lee.

-¿Cómo se gestó?

-El libro está en el mercado porque me retaron a hacerlo. Tengo en mi casa cajones con mucho material escrito y esto es una pequeña recopilación de historias que me cautivaron los últimos años. Cuando lo leo me veo a mi misma hace años, y entiendo que la escritura, como cualquiera otra acción artística o intelectual, madura con el tiempo y enfrentándote a hojas en blanco.

-¿Es su primera publicación?

-Es la primera en gallego y con este formato: He publicado algunos artículos y un manual de carácter más técnico. La editorial Ir Indo me abrió las puertas, y Bieito Ledo, mi editor, me animó a escribir desde que nos conocimos. Él es una persona con una amplísima trayectoria en el mundo de la literatura en Galicia, y siempre le ha dado alas a la avelaíña de este libro. Fue en la propia comarca de Monterrei donde me encontré a Olalla Diéguez Boó, la ilustradora que puso color e imagen a algunos poemas; y a Tamara Dos Santos, profesora de gallego y compañera de instituto. El libro parte de Galicia para el mundo y regresa de nuevo aquí, al rural, a las aldeas. Hay una nostalgia propia de la migración y el deseo de regreso que es muy de aquí. Y quise hacerlo así, y en gallego, porque siento orgullo de mis raíces.

-¿Habrá más libros de este tipo?

-Crónicas dunha avelaíña aún está caliente de la imprenta, lleva una semana en el mercado. Se distribuirá en librerías pero escribí este libro con una finalidad educativa, así que lo más bonito que le podría pasar a este libro es que lo recibieran en escuelas, entidades sociales, bibliotecas... Soy consciente de que escribo poesía social, de que hablo sobre derechos humanos, que probablemente no escribo para grandes mayorías pero entiendo la literatura como un acto de libertad, y en mi caso transmitir valores es mi prioridad.

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