La vendimia será más larga en el tiempo y más corta en producción

Las heladas de abril mermaron la cosecha, aunque hay cepas que rebrotaron


ourense / la voz

La vendimia será menos abundante que la del año pasado después de que las heladas del pasado mes de abril afectaran a las cuatro denominaciones de origen de Ourense. ¿Cuánto? Pues no se sabe, porque depende de cómo evolucionen las viñas que rebrotaron tras las bajas temperaturas. Esas van con entre dos y tres semanas de retraso respecto a las que llevan el ciclo vegetativo normal, por lo que la vendimia se prevé en dos fases en Ribeiro, Monterrei, Valdeorras y Ribeira Sacra.

Valdeorras ha vuelto a ser la más madrugadora y ya se han cogido las primeras uvas. Es una cuestión poco más que puntual. El grueso será a finales de mes, cuando se prevé que estén trabajando al menos la mitad de las bodegas. Y después, con unas tres semanas de diferencia se prevé que haya una segunda vendimia, en las viñas que rebrotaron, según los datos del presidente del organismo vitícola, José Luis García Pando.

En Monterrei se preparan para iniciar una vendimia atípica que comenzará a finales de agosto y se desarrollará durante más de mes y medio. Las circunstancias climatológicas de la campaña provocarán que se trastoque el calendario habitual de recogida de las uvas. Las consecuencias de la helada de finales de abril están ahí. Todo hace indicar que apenas se sobrepasará el 50% de la uva recogida un año normal (en 2016, la denominación recogió 4,5 millones de kilos). «Muchas vides quedaron muy dañadas y no se han recuperado. Otras, por el contrario, sí puedan dar rendimientos aceptables». Es la impresión del bodeguero Aníbal Blanco Núñez, de Tapias Mariñán. «El godello y la mencía se están recuperando, y el rendimiento del sousón es más que bueno. Otras variedades, por el contrario, como la treixadura, darán muy poco», afirmó este bodeguero.

Con todo, la merma en la producción no depende tanto de variedades, sino de zonas. «En algunos puntos se trabajó bien durante estos meses y se va a recoger bastante. En otros lugares, no hubo nada que hacer», aseguró Blanco. Toda esta coyuntura se traduce en que algunos racimos están muy madurados y otros, ubicados incluso en fincas muy próximas, aún necesitan más tiempo antes de ser recogidos. «De ahí que la vendimia vaya a durar mucho y vaya a ser laboriosa», asegura Blanco.

Desde el Consello Regulador prefieren optar por la prudencia y aún no hay una fecha oficial de inicio. La preocupación por la posible incidencia de las altas temperaturas de las últimas semanas también es otro factor de preocupación para el sector. «Nos vendría muy bien que cayera algo de lluvia», resumió Aníbal Blanco.

O Ribeiro también prevé un adelanto de la recogida ya que el proceso de maduración está bastante avanzado. «Pensamos que entre a última semana de agosto e a primeira de setembro a maioría das adegas estean xa nela, aínda que poida haber algunha que empece algo antes e outras, dependendo das variedades e da zona, algo despois», señala la directora técnica de la D.O., Nuria Álvarez.

La calidad sanitaria de la uva es buena y no se han detectado problemas ni para las que se libraron de las heladas de abril ni para las de viñas que fueron afectadas pero rebrotaron de nuevo. A las primeras les ha favorecido el clima caluroso y la poca humedad de este verano, que las ha librado de momento de la amenaza del mildiu y el black rot. Las otras, más retrasadas en el ciclo vegetativo, posiblemente no puedan recogerse hasta otoño, aunque hablar de esa segunda cosecha, dicen desde la D.O., es mucho aventurar ya que esas uvas tendrán que afrontar el riesgo añadido de los cambios climatológicos habituales en las semanas de transición del verano al otoño. «Si lle dá por chover moito e intensamente ou por vir moito frío, van a ser condicionantes moi importantes que influirán nas posibilidades de esa teórica segunda colleita», señala Álvarez.

Precisamente la capacidad de salir adelante de esa producción tardía dificulta la posibilidad de calcular el volumen final de la cosecha del 2017 en O Ribeiro.

En Ribeira Sacra hay más de un mes de diferencia en la maduración entre el Sil y Chantada

El consejo regulador de Ribeira Sacra da por sentado que habrá permisos puntuales para que se vendimien viñedos en pleno agosto. Algunas bodegas se interesaron por esta posibilidad, aunque de momento no formalizaron sus peticiones. Algueira sopesa la posibilidad de recoger este mes uva blanca en la zona de A Abeleda. Tampoco descarta realizar alguna pasada en las variedades tintas en las viñas donde se alcanza una madurez óptima. Por su parte, la bodega familiar de Carlos Fernández, también de Amandi, tiene intención de realizar la vendimia en A Frieira el 27 de agosto.

Hasta la fecha, la vendimia del

2015 había sido la más precoz en la historia de la denominación de origen. Ese año se abrió un 29 de agosto en una viña de Amandi cuya producción se destina a la marca Lucenza. A día siguiente se recogieron las uvas en la viña de A Frieira. Al igual que ahora, la recolección se adelantó con el fin de evitar un exceso de grado alcohólico en los vinos.

La lluvia que no llega

Las noches frescas de las últimas semanas le vinieron bien a la uva en la zona del Sil, donde madura siempre antes que en la ribera del Miño. Lo ideal ahora sería algún día de lluvia para que las cepas se recuperen de la sequía, aunque de momento no se percibe estrés hídrico en los viñedos.

Pese a todo, este año las generalizaciones tienen menos sentido que nunca a la hora de recomendar fechas para el inicio de la vendimia. Mientras en el Sil hay muestreos próximos a los trece grados de alcohol, las uvas todavía no acabaron de pintar en muchas viñas de Chantada.

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