Carrusel de presidentes al frente del vino de Monterrei, Valdeorras y Ribeiro

La denominación de origen Ribeira Sacra, mientras, mantiene al mismo dirigente desde su embrión en el 1991


ourense / la voz

Los consejos reguladores de las denominaciones de origen Ribeiro, Valdeorras y Monterrei, que son los tres cuyo ámbito geográfico se limita a la provincia de Ourense, deberían haber sido renovados hace ya algunos meses. No ha sido así. La prórroga de los mandatos ya se ha instalado como parte de la rutina. Y si en junio del 2012 se celebraron las elecciones con un año de retraso, en el 2016 no parece probable que viticultores y bodegueros tengan ocasión de elegir a sus representantes. La anterior convocatoria se había retrasado por razones políticas, por aquello de evitar interferencias. El DOG había publicado la anterior convocatoria el 28 de febrero del 2012, fijando para el 3 de junio la cita en las urnas. Con ese precedente y una campaña de autonómicas en marcha, hasta el 2017 es altamente improbable que haya nuevos consejos. Queda tiempo, pues, para más cambios.

Ribeira Sacra va a su propio ritmo. El presidente, José Manuel Rodríguez, sigue gozando de un amplio respaldo que ha dado una notable solidez y estabilidad al despegue y asentamiento de esta denominación compartida por viñedos de las provincia de Lugo y Ourense. No hubo elecciones en el 2012. Lo que vaya a ocurrir en el 2017 es una incógnita. La teoría, con la norma del 2007, dice que José Manuel Rodríguez, en el puesto desde 1991 cuando se creó el primer órgano siendo vino de la tierra, no podría repetir. Pero si no hay candidaturas, si nadie se presenta y no hay elecciones, como en el 2012, tiene el sexto quinquenio a la vista.

Los consejos exclusivamente ourensanos, mientras, van en modo carrusel. El último mandato ha dado para no pocos cambios. Rodríguez, que lleva 25 años regateando con la vitola de independiente, ha dicho en más de una ocasión que la política debía estar lejos de los consejos. No lo siguen en Ourense, donde la actividad partidista ha tenido en los últimos años impacto en Valdeorras, Monterrei y Ribeiro.

Empezaron los líos en Valdeorras en los días previos a la elección del presidente. El perfil nacionalista de García Pando, que había ocupado el puesto en el mandato anterior, elevó hace cuatro años a pulso político la perspectiva de la disputa con una alternativa popular. Resistió hasta el 2014. El año siguiente fue para Vicente Solarat, que hizo el camino en sentido inverso: desde la corporación municipal de A Rúa a la presidencia. Aguantó hasta que forzaron su caída quienes lo habían apoyado, las cooperativas de la comarca, esta vez no por razones políticas.

Empezó 2016 con el tercer presidente, Francisco García, en un consejo roto, sacudido por tensiones de todo tipo, incluida la polémica veraniega por los gastos en productos para piscinas con la Visa institucional.

A la presidencia del Ribeiro había llegado en el 2012 Miguel Ángel Viso desde Xóvenes Agricultores. Que fuera designado candidato del PP en las generales de diciembre del 2015 tenía su lógica. Resistió en el puesto, sin abandonar la representación hasta enero del 2016, ya con el acta de diputado en el bolsillo. Ascendió el vicepresidente Felicísimo Pereira, enólogo, que ha pasado desde entonces dos reválidas. La primera, en febrero; la segunda, hace pocas semanas, cuando el pleno lo refrendó, aceptando que siguiera, con un grado de implicación menor para que pudiera atender sus ocupaciones. Aquí la única voz discordante la pone, al menos sobre el papel, el sindicato Unións Agrarias. Si Pereira fue elegido con el rechazo de esa organización y sin el apoyo de los vocales del sector de cooperativas (Viña Costeira, en realidad), el último examen lo pasó sin suspenso alguno.

Monterrei, que disfruta una etapa de calma fruto de su buen momento, tampoco se ha librado del virus político. Antonio Méndez Atanes, el presidente del 2012, saltó al PP para las municipales de mayo del 2015, con la perspectiva de gobernar. No fue así. Quedó sin cargo y como concejal raso. No fue la única renuncia. Por razones de carácter particular, ajenas a intereses económicos o razones partidistas, se a ido Asunción Zarraquiños, que ocupó la presidencia durante algo más de un año. Con lección.

En el caso de O Ribeiro, para que siguiera Pereira se dijo, con cita a la administración, que técnicamente era difícil de explicar una renuncia fuera de plazo, como supuestamente quería el presidente, en un momento en el que ya el consejo había agotado su mandato. En Monterrei, en idénticas condiciones, la presidenta quiso irse y se fue. La sucede el vicepresidente, José Antonio da Silva Rodríguez, con la perspectiva de unos meses en el cargo.

QUIÉN ES QUIÉN los últimos en salir y en acceder a los puestos

Forzaron su marcha quienes lo había elegido

Quiso irse y se fue. Por razones de carácter particular

De todos los cambios, es el que mejor se ha asentado

Es el tercer presidente de Valdeorras en este mandato

Es el último en llegar, sin crispación, en Monterrei

Aceptó seguir con la condición de tener tiempo para su trabajo

El paso a la actividad política provocó la marcha de dos dirigentes estabilizados

Tensiones de carácter económico y razones personales están detrás de otros abandonos

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