verín / la voz

Antonio Pérez, natural de Albarellos, y Joaquín Balboa, natal de Estevesiños. Nacieron a principios del siglo XX. El primero en 1904; el segundo, en 1908. Uno era afilador, el otro, peluquero.

Dos vidas, inicialmente, con poco en común, salvo su lugar de origen y su condición humilde. Su destino, sin embargo, quedó unido por el horror nazi que comenzó a asolar Europa a finales de los años 30 del pasado siglo y que acabó con el baño de sangre de la Segunda Guerra Mundial en los años 40.

Ambos verinenses padecieron durante casi dos años la tortura de los campos de exterminio nazi y ambos lograron sobrevivir a dos de las peores instalaciones a las que Hitler mandaba a los que eran diferentes para exterminarlos, fueran judíos, gitanos o izquierdistas. Daba igual.

Una agrupación cultural local de Monterrei, Cultura e Territorio, planea ahora un homenaje público de reconocimiento al esfuerzo y a las penalidades de los dos lugareños que salieron con vida en 1945 de la pesadilla de los campos de concentración de Mauthausen y Buchenwald.

El primer paso para ese reconocimiento fue la apertura de un blog en internet en el que se buscan datos sobre la vida de dos personas de las que se tienen muy pocas pistas. Sin parientes reconocidos en la zona, la investigación es clave para la recuperación de la memoria histórica de estos luchadores antifascistas.

Esta ardua labor incluyó hace semanas una consulta oficial sobre el posible destino de Joaquín ante el Servicio internacional de búsqueda sobre la persecución nazi, el SIB, con sede en Bar Arolsen, en Alemania.

Este organismo remitió respuesta oficial hace días. En efecto, Joaquín Balboa fue liberado en 1945 del campo de Mauthausen por las tropas americanas tras pasar allí dos años. Fue el 2 de julio de 1943. Poco antes, el 5 de mayo, había quedado libre, en el otro recinto hitleriano, Antonio Pérez, encarcelado hacía casi dos años en otro de los barracones de la muerte.

Uno de los promotores de esta iniciativa de recuperación de la memoria histórica local, Eladio Fernández, expuso: «Son dos casos de personas sobre los que había muy pocos datos». En el caso de Joaquín Balboa, rehacer su vida ha sido más fácil, ya que sobreviven algunos parientes suyos en Barcelona. Joaquín, que vivió en la ciudad condal tras recobrar la libertad, volvió a su aldea en los años 60 y murió en Estevesiños en 1994. Con Antonio todo ha sido mucho más complicado.

Todo el proceso de redescubrimiento de la trayectoria de estos dos hombres de la comarca de Monterrei ha llevado un año a los miembros de esta agrupación.

Antonio, por su parte, fue detenido en la localidad francesa de Bayona por los colaboracionistas galos del infausto mariscal Petain. Supuestamente, Antonio colaboraba con la resistencia local a los nazis, con Francia ya ocupada. Una vez liberado por los norteamericanos, volvió a Bayona antes de retornar a Barcelona.

En el caso de Joaquín, su detención en tierras francesas llegó después de que luchase con el bando republicano durante la guerra civil española y tuviera que exiliarse al país vecino.

Los impulsores de este homenaje pretenden sacar del silencio de décadas a personas de la comarca que pagaron con tortura, cárcel o incluso con la vida, su lucha contra la opresión totalitaria.

La asociación cultural planifica que el homenaje tenga lugar el próximo 6 de agosto en Monterrei, después de la organización de unas conferencias sobre la figura de estos verinenses en la capital del Támega.

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De Monterrei al campo de Mauthausen