El hijo de Cándido abre su bar en A Ponte

María Doallo Freire
María Doallo OURENSE

MONTEDERRAMO

Miguel Villar

El ourensano Diego Vázquez propone desayunos y tapas muy gallegas en O fillo do Cándido

22 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Al ourensano Diego Vázquez (Ourense, 1981) le llaman Schuster —por el fútbol, claro— desde que era un chaval. Luego estuvo al frente del bar Montederramo, en la calle Lepanto, en pleno casco histórico de la capital. Trabajando en la noche ourensana conoció a muchísima gente que ahora también le llama así. Pero hace tan solo unos años le sumaron otro apodo: o fillo do Cándido. «Mi padre trabajó toda la vida en un banco y conoce a muchísima gente, así que empezaron a reconocerme por ser su hijo y me resultó muy anecdótico», explica. Por esto, y también como una forma emotiva de homenajear a su progenitor, Diego ha decidido bautizar su nuevo proyecto hostelero como O fillo do Cándido. «Sin su apoyo incondicional yo no estaría donde estoy», admite. El bar acaba de abrir sus puertas en A Ponte, concretamente en el local en el que hasta hace poco estaba A Moncloa. «Llevaba tiempo esperando una buena oportunidad para atreverme con mi propio negocio y cuando vi este lugar me encantó. Mi intención es sumarme a la oferta del barrio con una opción que le dé vida y lo rejuvenezca un poco», afirma.

En la aventura lo acompaña su hermano Camilo —al que todos llaman Becky—, el otro hijo de Cándido. Su servicio empieza a las siete y media de la mañana con los desayunos, donde proponen un montón de opciones de tostadas (con aguacate, con Nutella o pan tumaca, entre otras) y también combinaciones con yogur y granola. No faltará el menú del día ni tampoco las raciones para compartir si las cañas de la tarde se alargan a la noche. Entre sus tapas habrá pimientos de padrón, huevos rotos, morunos o chipirones a la plancha. «También iremos elaborando y presentando pinchos por temporada. Ahora comenzamos con una tostita de pulpo con queso de Arzúa y unas tartaletas de grelos gratinados», completa Diego. Y también con ilusión y muchas ganas. ¡Bienvenidos!