De Trevinca a la montaña escocesa

Un valdeorrés ha abierto una estación de esquí en Lowther Hills


ourense / la voz

La vida de Anxo Abelaira siempre ha estado vinculada a la montaña. De origen valdeorrés, explica que su hogar de adopción fue la estación de esquí de Manzaneda, donde pasó mucho tiempo en su infancia y juventud, y los montes de Trevinca, «onde sempre escapei cada vez que tiven oportunidade», relata. La vida, no obstante, le ha llevado a residir desde hace diez años en Escocia, pero allí sigue en las alturas y, de hecho, se ha convertido en promotor de una estación de montaña en Lowther Hills.

«Sempre tiven interese neste país a nivel cultural e profesional. Culturalmente ten aquel pouso céltigo que fai sentirse a un como se sempre tivese vivido aquí, mais o interesante para min é a forte conexión cultural con Escandinavia e a súa cultura británica como parte constituinte do Reino Unido», explica Abelaira, que está muy satisfecho con su decisión de vivir en Escocia porque le ha permitido cumplir uno de sus mayores sueños: «Sempre tiven interese en crear unha estación de montaña e isto non ía ser posible nos Alpes, onde xa está todo feito. Escocia -cunha poboación de cinco millóns- só tiña cinco estacións, unha por cada millón de habitantes, e vin unha oportunidade neste mercado».

Las primeras instalaciones las abrió en diciembre del 2014 con tres remontes de arrastre diseñados para una clientela familiar y de principiantes, aunque en sus planes inmediatos están diversas ampliaciones y mejoras. Aunque para muchos ese mundo pueda resultar desconocido, Abelaira explica que «despois de Noruega evidentemente, Escocia é o país líder en deportes de inverno». Durante la pasada década, según apunta, el sector pasó por una reestructuración para dejar atrás el viejo concepto de «estación de esquí» y pasar al más moderno de «estación de montaña». De todos modos, a su juicio queda aún mucho por hacer. «O ritmo de modernización das estacións escocesas aínda está a sufrir o lastre de erros pasados. A capacidade das estacións escocesas satisfacía facilmente a demanda nacional de turismo de neve e iso, entre outros factores, causou no pasado certa actitude de autocomplacencia e falta de investimento estratéxico», dice Abelaira, que cree «pódense trazar paralelismos con problemas históricos de Manzaneda». Sobre el complejo ourensano dice que hace tiempo que no sigue su actualidad, pero celebra la entrada de capital y gestión privada en el mismo.

Este valdeorrés está plenamente concentrado en su proyecto, pero se ha integrado bien en Escocia. Es, de hecho, el director de una organización local de desarrollo rural. Según explica, las desamortizaciones que hubo en otros países no se produjeron en este y esa situación ha mantenido ciertos desequilibrios en el sistema de propiedad del suelo rústico.

Él vivió esos problemas en sus propias carnes con la estación de Lowther Hills y las negociaciones para arrendar la montaña. Abelaira tuvo que intervenir en el debate generado a nivel nacional sobre este asunto y a otros implicados les llamó la atención que un extranjero participase de ese modo: «Tenme comunicado a súa sorpresa ao ver un de fóra envolto desta maneira e con tanta comprensión dos retos do rural escocés».

anxo abelaira barrio promotor de una estación de esquí en escocia

«A maioría da xente non sabe que é Galicia»

A Anxo Abelaira de Escocia le gusta su «pouso céltigo». Está feliz en su país de acogida: «As cousas boas que ten este país casan co meu xeito de entender o mundo. Saír da casa contento cun sorriso cada mañá non ten prezo». Abelaira explica que los gallegos somos allí casi unos desconocidos. «A maioría da xente non sabe o que é nin onde está Galicia. Temos que recoñecer que como país non levamos feito un bo traballo de promoción», dice.

Nacido en 1973, el espíritu viajero de Anxo Abelaira le llegó muy joven. Con 20 años se marchó a trabajar a los Alpes franceses como responsable de márketing, ocupación que compatibilizaba con una diplomatura de Turismo. «Non tiña paciencia para limitarme só aos estudos, tardábame entrar na práctica do día a día. As estacións para as que traballei viron algo en min que lles gustou e confiáronme responsabilidades. A industria de esquí francesa naquel tempo aínda estaba dominada por homes de máis de corenta ou cincuenta anos, e entre eles andaba aquel estranxeiro novo de vinte», relata Abelaira, que más tarde quiso recuperar la juventud perdida y dedicó dos años a viajar por el mundo. Finalmente, se asentó en Bruselas trabajando como asesor para empresas e instituciones de la Unión Europea y hace ya aproximadamente diez años dio el último paso e instaló su hogar en Escocia.

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