De Maceda a Marrakech en un Panda

Dos jóvenes llevan material escolar al desierto en un rali solidario al viejo estilo

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ourense / la voz

Gregorio Pérez y Pablo González viajarán entre Maceda y Marrakech al estilo de los viejos aventureros, con brújula y un cuaderno. El GPS es otra historia. Abandonarán la sombra del castillo el 3 de marzo y finalizarán en la mítica ciudad marroquí el día 11, después de recorrer 3.000 Km. en siete etapas en las que el desierto será el mayor espectáculo.

El 4 es la fecha oficial de salida, desde Madrid, del Panda Raid, un acontecimiento entre el deporte, la naturaleza, la velocidad, la convivencia, la resistencia y el motor. Los dos macedanos son uno de los equipos ourensanos que conducirán uno de los 300 coches -todos Panda o Marbella- inscritos en la prueba.

Para ellos será su primera experiencia y han decidido aderezarla con algo de solidaridad. En realidad, explica Gregorio Pérez, «o Panda Raid, en edicións anteriores, obrigaba aos participantes a levar nos seus vehículos 30 Kg de material escolar. Este ano non aparece nas condicións, pero nós decidimos levalos igual; creo que todo o mundo o vai facer así, ou material escolar ou médico ou xoguetes».

Para ello han implicado a varios establecimientos de Maceda y de Santo Estevo, en cuyo parador trabaja Gregorio: «Puxemos unhas caixas alí e tamén en dúas librarías para recoller as contribucións da xente de material básico como cadernos, lapis, bolígrafos ou gomas, por exemplo. Recolleremos ata uns días antes de marchar».

La faceta solidaria del Panda Raid la afronta también la organización. Un porcentaje de los 2.000 euros que los participantes pagan como inscripción se destinará a la construcción de una escuela bioclimática en Ait Ahmed, en la provincia de Agadir.

Es, explican, una forma de compensar el daño que una carrera de estas características provoca en el medio ambiente. La fundación GoodPlanet ha calculado en 210,6 toneladas métricas de dióxido de carbono las emisiones que se producirán.

Gregorio Pérez y Pablo González conducirán un vehículo singular. Un Panda, como mandan las directrices, pero especial. «É un coche moi raro -cuenta Gregorio-, é do 91 e ten tracción ás catro rodas. A verdade é que o merquei para andar por aquí, polo monte, pola Serra de San Mamede, porque me gusta moito a montaña pero, unha vez que o merquei, vin que había este rali solidario. A Marrocos eu xa fora un par de veces porque me encanta o Atlas, o deserto, a gastronomía... todo, así que pensei que era unha oportunidade de coñecer a parte máis esquecida do país, que é o Atlas e o deserto por Marrakech».

Convencer a Pablo no fue especialmente difícil: «Somos amigos da infancia, que mellor que unha aventura xuntos!». El reto lo expresa Gregorio con el mismo sentido del humor: «A ver se non discutimos moito porque oímos falar que, en 3.000 Km. no deserto, embaza o coche igual 10 veces ao día; din que hai momentos complicados para a convivencia. De feito, a organización recomenda elixir ben con quen se vai porque se trata de estar 11 horas metidos nun coche conducindo e, despois, arranxar as cousas que se estragaron polo camiño».

Más allá del coche y de los kilómetros, la intendencia es el otro gran punto de atención. «Para xantar levaremos xa no coche un pararemos nalgunha aldea e a cea farémola no campamento que monta cada noite a organización. Alí haberá tamén duchas e algo de apoio mecánico».

Para dormir, una tienda de campaña que llevarán en el propio coche. Desde ella podrá disfrutar Gregorio del auténtico sentido de su aventura: disfrutar la experiencia y el paisaje. «A min non me gustan os ralis. Non é o motor o que me tira. Gústanme a montaña e a aventura. O meu amigo si que é un manitas da mecánica. Sen el, eu creo que non chegaría».

Quiénes son. Gregorio (35 años) y Pablo (33) son amigos desde la infancia; ninguno es profesional del motor, pero Pablo es aficionado a la mecánica.

Apoyo. Han buscado financiación para pagar la inscripción del Panda Raid vendiendo camisetas entre los amigos

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