Vida en defensa de la cultura tradicional

El cesteiro Toño do Val quiere ubicar su colección de 300 piezas en un museo escuela


ourense / la voz

Son 32 los años que Toño do Val, o cesteiro de Lobeira, lleva viviendo en el pequeño valle que ha convertido en un hogar desde el que ha realizado una labor constante en defensa de la cultura tradicional. «Buscaba un sitio grande para facer un pobo novo, para construír, ter cabras e facer a vida que soñaba. Un amigo ofreceume a finca para vivir. Vin a fonte, a situación e comecei a construír», recuerda Toño, protagonista del documental Cesteando, de Plácido Romero. Se empapó de la cultura tradicional aprendiendo mucho de los paisanos y de cómo cultivaban.

Afirma que, cuando se instaló en O Val, ya era consciente de que las aldeas del rural iban hacia abajo. «Vivín a segunda morte do campo. A xente foise polo desprezo permanente á cultura tradicional, polos condicionantes económicos e a prohibición case que por lei da vida rural: non podes cortar leña nin matar os porcos. Hai atrancos a todo o pequeno e o autóctono», afirma. Los bajos precios de la leche o de los cabritos hacían imposible conseguir una remuneración mínima para vivir de ello.

Comenzó a hacer cestos como complemento a su actividad agrícola, al igual que se hacía tradicionalmente, pero en lugar de venderlos -porque también se pagaba poco por ellos- buscó la fórmula de enseñar el oficio en vivo en las ferias y fiestas como en la de la Istoria de Ribadavia, donde se percató del interés de la gente. «Cando empecei foi moi difícil. Custoume aprender. A cestería estaba vulgarizada e moi desvalorizada. A nosa cultura sempre foi machacada e sigue sendo. Por iso me empeño en mostrala», explica. Visitó a muchos cesteiros para que le enseñaran e investigó en profundidad. Alguno le cerró la puerta, advirtiéndole que no valía la pena dedicarse a ello. Pero insistió. Hoy cree que es más fácil. Sus enseñanzas dieron frutos en la escuela olívica en la que fue monitor, donde muchos alumnos aprendieron el oficio, y continúa en la de Santa Mariña de Augas Santas, donde impartió clases cuatro años y hoy sigue su compañera.

Hoy Toño González tiene una colección de más de 300 cestas, algunas de gran formato y valiosas por su antigüedad, y documentación bibliográfica y audiovisual sobre la historia y las técnicas de la cestería y de cada pieza. Buscó durante muchos años las cestas por toda Galicia y el norte de Portugal. Una colección que espera poder exponer en un museo escuela en la que se pueda apreciar en todo su conjunto y se le pueda sacar aprovechamiento para que las actuales y futuras generaciones comprendan su origen y función. Y es que cada cesta cobija la cultura de su zona, ya sean los culeiros del vino en O Ribeiro o las nasas del Miño, explica el artesano. «En Galicia temos a maior riqueza de toda Europa en cestería, tanto en formas como en materiais e en riqueza construtiva», defiende.

A Toño do Val le gustaría ubicar la escuela museo de cestería en algún lugar de la comarca de A Baixa Limia, pero que sea más fácilmente accesible que el despoblado monte de Lobeira en el que habita. Piensa que un buen lugar sería As Conchas. Para ello está siendo útil la popularidad y divulgación que ha supuesto el estreno de Cesteando y espera que alguna institución lo apoye.

Elabora sus propias herramientas en una pequeña forja, a pesar de que su pueblo no tiene electricidad, una carencia que le impide dar a las cestas el tratamiento protector que necesitan para perdurar. Una parte de su huerta la dedica al cultivo de once variedades de mimbre específicas para cestear, con las que experimenta. Las buscó por toda Galicia pero también tiene plantados mimbres de origen americano o francés. Lo demás lo consigue del bosque autóctono. Quiere enseñar a buscar madera en el monte y a plantar para tenerla en casa.

El proyecto. Crear un museo vivo con escuela, donde ubicar las 300 piezas de su colección de cestería, explicando su historia y enseñando el oficio.

El presente. Toño do Val es el protagonista del documental «Cesteando», recientemente estrenado en Ourense.

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