El albergue vuelve a la normalidad, con una quincena de sintecho al día

Tras llegar a cuatro centros de confinamiento ya solo funciona el Fogar do Transeúnte

El Fogar do Transeúnte, en la Praza do Trigo, tuvieron 16 usuarios la noche del martes
El Fogar do Transeúnte, en la Praza do Trigo, tuvieron 16 usuarios la noche del martes

Ourense

El Concello de Ourense tuvo que hacer un esfuerzo sin precedentes durante el estado de alarma para garantizar el confinamiento de las personas sin hogar. Ante la imposibilidad del Fogar do Transeúnte para acoger a más gente, el gobierno municipal se vio obligado a habilitar otros tres espacios para los sintecho. Con la desescalada, este servicio ha ido recuperando poco a poco la normalidad y ya se han cerrado todos los centros extra abiertos por la pandemia.

Hay que recordar que el Concello de Ourense habilitó, además del Fogar do Transeúnte de la Praza do Trigo (con 18 plazas), el albergue de peregrinos de la rúa da Barreira (con otras 18 plazas) así como el viejo albergue de San Francisco para acoger a los más problemáticos y el pabellón polideportivo de Oira, para aquellos que se habían contagiado, pero que estaban asintomáticos o leves. Todas esas instalaciones han ido cerrándose a medida que dejaban de hacer falta y ahora mismo ya solo queda en funcionamiento el Fogar do Transeúnte, como ocurría antes de la pandemia.

En las instalaciones de la Praza do Trigo pasaron la noche del martes al miércoles 16 personas. El número de usuarios varía cada día pero en las últimas semanas suele quedarse en torno a la quincena. Allí se ha recuperado también la normalidad en horarios y servicios. Funciona de 20.00 a 9.30 horas y no durante toda la jornada como ocurría durante el estado de alarma y las semanas posteriores. Para garantizar el confinamiento, los sintecho pasaban todo el día en el Fogar do Transeúnte (o cualquiera de los otros albergues habilitados), lo que obligó al Concello de Ourense a contratar un servicio de cátering para darles el desayuno, la comida, la merienda y la cena. Ahora, recuperada la normalidad, son derivados al comedor de Cáritas.

Esfuerzo económico y logístico

«Fue un gran esfuerzo económico y de logística», recuerda la concejala de Asuntos Sociales, Eugenia Díaz Abella. El despliegue de nuevas instalaciones públicas para acoger a las personas sin hogar implicó el refuerzo de personal, la instalación de camas, con sus sábanas y sus mantas, la citada contratación del cátering para las comidas o los servicios de seguridad y vigilancia en Oira y San Francisco que fue necesario contratar por las especiales características de los usuarios de esas instalaciones.

«El Concello estuvo a la altura. Intentamos hacerlo lo mejor posible para que, en unos momentos tan difíciles, la gente sin hogar tuviese un lugar en el que cobijarse», dice la edila, que agradece la implicación de los trabajadores de su Concejalía, pero también la del personal de otros departamentos. Recuerda, por ejemplo, que fue necesario movilizar para estas tareas a los conserjes de los colegios. «El comportamiento fue de diez por parte de todos», dice Díaz Abella.

La crisis del coronavirus obligó al gobierno municipal a reforzar no solo la atención a las personas sin hogar, sino también a todo tipo de colectivos en riesgo de exclusión social, que sufrieron con especial dureza el impacto del parón económico causado por el confinamiento. El ejecutivo puso en marcha un plan bautizado con el nombre de «Ourense é social» que suponía duplicar el presupuesto para el área de Asuntos Sociales hasta situarlo en 10,4 millones de euros.

Con ese dinero se pagará el coste extra de los albergues para sintecho (el Concello gastó unos 200.000 euros más de lo previsto), pero también otros programas. Por ejemplo, el gobierno municipal prevé incrementar las ayudas de emergencia social, pasando de 292 beneficiarios en el 2019 a más de 2.000 este año.

La rúa da Barreira ya no acoge a personas sin hogar, pero tampoco a peregrinos

Uno de los espacios habilitados de manera extraordinaria por el Concello de Ourense para acoger a personas sin hogar durante el estado de alarma fue el albergue de peregrinos de la Rúa da Barreira. Las instalaciones, que habían sido inauguradas en el año 2018, quedaron libres definitivamente a finales de junio. El día 1 de julio se programó la reapertura de parte de los albergues de la red pública, pero el de Ourense no fue incluido en ese listado inicial y, por ahora, sigue cerrado.

Según precisa el gobierno autonómico, se decidió -en coordinación con los agentes implicados- abrir tan solo aquellas instalaciones públicas más necesarias, es decir, en localidades donde representan más del 50 % de las plazas existentes. Como en la capital ourensana existen negocios privados que son suficientes para cubrir la demanda actual, el edificio de la Rúa da Barreira seguirá por el momento cerrado. Con ello, la Xunta trata de ayudar también al sector después del parón en su actividad que durante semanas forzó el estado de alarma.

«O obxectivo é garantir a atención aos peregrinos e permitir a recuperación do tecido empresarial despois de máis de tres meses de peche pola covid-19», explican desde la Consellería de Cultura e Turismo. Apuntan, en cualquier caso, que las instalaciones del albergue público de la capital ourensana están totalmente preparadas para ponerse de nuevo en funcionamiento cuando sea necesario. En el resto de la provincia sí han abierto ya las instalaciones de A Gudiña, Laza, San Cristovo de Cea, Sandiás, Trasmiras, Verín, Vilar de Barrio, Xinzo de Limia y Xunqueira de Ambía.

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