Lágrimas negras en el Larouco

Un mes después del incendio, la ruina pende sobre 15 explotaciones ganaderas


xinzo / la voz

La pesadilla que se inició el 30 de agosto en la Serra do Larouco está lejos de concluir. El fuego se apagó, pero la incertidumbre, la zozobra y la miseria acechan a docenas de vecinos, sobre todo a ganaderos de Cualedro, Xinzo, Trasmiras y Baltar. La autoría del incendio que calcinó más de tres mil hectáreas aún no está aclarada. La detención y posterior puesta en libertad de un anciano de 83 años de Cualedro no parece haber definido ese punto. En la zona, los vecinos descartan que él pudiera ser el responsable de aquel infierno.

El propio alcalde de Cualedro, Luciano Rivero, lo confirmó: «Creemos que hay pirómanos en este municipio y hay sospechas sobre varios de ellos». El alcalde de Xinzo, Antonio Pérez -que apuntó inicialmente a una trama organizada y a siete artefactos incendiarios que activaron el fuego, algo desmentido por el delegado del Gobierno en Galicia- reclama: «Hay que determinar la cuantía exacta de los daños en bienes públicos, que aún estamos efectuando».

En Montes, Cualedro, los vecinos, que tuvieron que soportar 14 incendios durante el verano, optan por no especular sobre pirómanos. «Eso no lo sabe nadie», valora una joven dependienta de la aldea. El regidor de Baltar, José Antonio Feijóo,  también prefirió hablar de soluciones y no de autorías y apuntó: «Só no noso Concello arderon 300 hectáreas de piñeiros». «O peor é que a actividade gandeira queda moi comprometida ao non poder pastorear pola actual normativa na zona queimada durante dous anos», opina el regidor.

El ganadero de ovino y caprino es el más afectado. El portavoz del sindicato Unións Agrarias, Xosé Ramón González, estimó en unas 15 las explotaciones afectadas, de una manera u otra, por las consecuencias de las llamas. Los propietarios de las más de 5.000 reses no saben si podrán alimentarlas o deberán malvenderlas. Esta central sindical evaluará los daños la semana próxima.

La noticia sobre la consignación de 500.000 euros en ayudas por parte del Gobierno a la zona -cuyo destino y tramitación aún son una incógnita- no tranquiliza a los ganaderos. Xosé Feijoo, de O Cabreiro, en Xinzo, con un pequeño rebaño de 40 ovejas es claro: «Se non nos deixan pastorear, venderei os animais. Non queda outra». La hierba y la paja son el alimento natural de estos animales y comprarlo es cada vez más caro. Un rollo de paja cuesta ya 20 euros. En Seoane, en Xinzo, Magdalena Castro, con 400 cabezas de ovino, expone: «Nos temos algunhas hectáreas para pastorear, pero non durarán moito». Castro añade: «Non podemos levar as ovellas ás zonas queimadas hasta dentro de varios meses, porque ata que a choiva limpe o terreo, os animais poden quedar infectados de silicose por comer restos de cinsa. Precisamos axuda xa».

Hay casos peores. El 30 de agosto, José Antonio  fue el único herido por quemaduras al tratar de apagar el fuego que devoró su alpendre. Un mes después, y tras 9 días hospitalizado, las graves heridas de su brazo izquierdo aún son visibles. Este ganadero, con 300 ovejas, lamenta: «Perdín case todo. Salvamos as ovellas pero non puidemos deter o lume, que queimou a finca de trigo, o alpendre e eu quedei ferido. Ese día perdín 13.000 euros». José Antonio asegura. «Pensei deixalo todo, pero que vas facer? Isto foi un desastre total que aínda durará moito se non nos axudan».

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