Aquel campamento

Ruth Nóvoa de Manuel
Ruth Növoa DE REOJO

ENTRIMO

Hace veinte años, haciendo un reportaje sobre campamentos de verano, en Entrimo, una niña se dirigió al fotógrafo y le dijo, tímida, que su padre también trabajaba en La Voz de Galicia, pero en A Coruña. De vuelta a la redacción lo llamamos y le confirmamos que estaba sana y salva. Por si no nos creía, aportamos una foto.

Hará algo menos de diez años otro compañero me llamó. Me pedía alguna recomendación respecto al viaje que tenía que hacer para traer desde otra provincia a su hijo a un campamento de verano. En Entrimo. Ahora no recuerdo el detalle. Quizás quería que le recomendara un sitio para comer o la mejor carretera, aunque hubiera pocas opciones.

Esta semana me dio un toque otro compañero con el que no hablo frecuentemente. Y me dijo que se había acordado de mí porque acababa de dejar a su niña mayor en un campamento. ¡En Entrimo!

Me hizo gracia ver pasar la vida de década en década y que se mantenga estable en esa ecuación veraniega el campamento. Lo de que en los tres casos se tratara del mismo fue casualidad, pero nos hizo reír un rato cuando lo comentamos.

Cuando yo era pequeña deseaba con todas mis fuerzas ir al campamento de A Lanzada, en O Grove, porque cada verano veía como los chavales de las tiendas verdes se lo pasaban genial en la playa mientras yo me achicharraba y me aburría. Qué disgusto me llevé cuando supe que solo podías ir si eras de Pontevedra. En aquel momento no quería ser de Ourense. Y la verdad es que no fue la última vez que tuve esa sensación.