Los 600 metros de la discordia

Vecinos de la pontevedresa parroquia de San Pedro de Filgueira tienen dificultades para hacer la compra en Cortegada

Alba, Fátima y Flor, sobre el puente que separa San Pedro de Filgueira de Cortegada
Alba, Fátima y Flor, sobre el puente que separa San Pedro de Filgueira de Cortegada

Ourense

Un puente de 600 metros de longitud separa el núcleo rural de San Pedro de Filgueira, en el Concello de Crecente (Pontevedra) de Cortegada. Están tan próximos y tan bien comunicados que la mejor forma de llegar desde la capital ourensana a Cortegada es, precisamente, atravesando Filgueira y cruzando ese puente. Tanto es así que los habitantes de ese pequeño pueblo pontevedrés, menos de 150 personas, llevan toda la vida acudiendo a su vecino municipio ourensano para realizar sus actividades diarias y de primera necesidad. Algo que se ha visto alterado con las restricciones derivadas del estado de alarma y este fin de semana, en plena fase 1 de la desescalada, varias personas se encontraron con problemas legales para poder cruzar de un punto a otro.

«Nosotros vamos allí a todo, desde a la farmacia, a la panadería, a la peluquería o a hacer la compra. Siempre ha sido así», explica Alba Álvarez, una joven de Filgueira, cuya casa está justo frente al puente que da acceso a Cortegada. La empresa para la que trabaja Alba, en la capital de Ourense, ha solicitado un ERTE pero sin embargo su padre continúa trabajando en la localidad ourensana de Trado y está obligado a cruzar cada día de provincia. «Es una situación muy extraña porque vivimos justo al lado. La localidad pontevedresa más cercana sería A Cañiza que está a unos 10 kilómetros y luego Crecente, a 14», relata Alba.

Con el fin de intentar mejorar la situación y conseguir que se les permita cruzar de un punto a otro, el Concello de Cortegada envió una petición formal a la Subdelegación del Gobierno en Ourense. «La parroquia de San Pedro de Filgueira no tiene ningún servicio y por cercanía los realiza todos aquí, por eso decidí enviar un escrito para solicitar que se haga más flexible el tránsito entre estos dos núcleos», explica el alcalde popular, Avelino de Francisco. La respuesta fue rápida: «Nos dijeron que era la Guardia Civil la encargada de llevar ese control hasta que se adopten futuras medidas por parte del Estado. Así que yo les pido que sean conscientes de cuáles son la circunstancias y que las tengan en cuenta a la hora de permitir el paso a los vecinos de Filgueira», concluye el regidor.

Los comerciantes de Cortegada también se ven afectados por la situación ya que muchos de sus clientes residen en la localidad pontevedresa colindante. «Son vecinos que vienen a diario e incluso a pie», dice Fátima Moreira, presidenta de la asociación de empresarios y propietaria de una panadería. «Moitos dos clientes tiñan pedidos pendentes e claro, son alimentos que consumen cada día», añade Flor Rey, dueña de una carnicería en el municipio. Ambas apelan al sentido común y a la flexibilidad a la hora de permitir el paso. Si nada se tuerce, en los próximos días estará permitido circular entre provincias siempre que se trate de ayuntamientos limítrofes, como es el caso.

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