Antonio Piña: «Cando era novo durmiamos no garaxe. Pasábamos moitas calamidades»

A sus 92 años el fundador de la empresa Anpián se mantiene al pie del cañón y su opinión es tenida muy en cuenta


ourense / la voz

Cualquiera que tenga relación con Antonio Piña Antón -don Antonio o señor Piña según a quién se le pregunte- sabe que a sus noventa y dos años sigue al pie del cañón. Su agenda es intensa. Atiende llamadas y convierte su vehículo en una oficina improvisada en donde recibe a gente que plantea negocios o simplemente busca consejo de una persona muy respetada en el transporte gallego. Experiencia, desde luego, le sobra para dar y tomar. Y es que el fundador de la empresa Anpián, que en la actualidad tiene como gerente a su hija Pilar y cuenta con 120 empleados, es ese perfil de empresario hecho a sí mismo y que inició su trayectoria desde abajo. Nadie le regaló nada y todo lo consiguió a base de esfuerzos. Para entender lo que significa y el respeto que genera su figura, siempre acompañada de la inseparable boina y un bastón, hay que remontarse a finales de la década de los sesenta. Tras casarse y trabajar en el campo a Antonio Piña Antón le propusieron entrar en el negocio del transporte de viajeros. Comenzó de forma modesta y con una pequeña participación en una empresa que realizaba la línea regular entre Ponte Barxas y Filgueira. «Propuxéronme comprar a metade da liña por 1.250.000 pesetas», recuerda con absoluta precisión de fechas, cantidades y negociadores. Luego llegarían nuevas adquisiciones como la empresa Torres Piñeiro que contaba con la línea Ourense-Cortegada. «Comecei case de broma e púxenme a comprar servizos para adiante», recuerda el empresario.

Su pasión por el negocio es absoluta y se mantiene intacta. Recuerda con melancolía que condujo los autobuses hasta que por edad le retiraron el carné y habla con añoranza de aquellos inicios: «Éramos tres condutores. Durmiamos no garaxe ou no asento de atrás. Pasamos moitas calamidades. Non había rodas, non había nada. Eu comecei desde abaixo e sigo aquí porque me gusta isto». Y su opinión todavía es consultada a menudo por los mecánicos de la empresa. «Son moi bos, pero eu como sei de mecánica e sei se o coche falla ou non, pregúntanme porque a experiencia vale un pouco», asegura al tiempo que atiende a un proveedor habitual que sentencia: «Oxalá houbera moitos coma el nesta provincia».

Ante el crecimiento del negocio familiar, tanto en la rama del transporte de viajeros por carretera como en la agencia de viajes, Antonio Piña Antón reconoce que hace años recibió una suculenta oferta para vender la firma: «Pensei que ninguén me mandara investir tanto tempo, diñeiro e esforzos nun proxecto como para despois vendelo. Deume pena e rexeitei a proposta».

Gracias a esa decisión el negocio continúa siendo familiar y ourensano al 100 %. Ahora, el fundador de Anpián mira al futuro del sector con preocupación. Tiene claro que no se trata de una situación exclusiva de una provincia como Ourense, ni tan siquiera de Galicia o España pero sí que pide a las administraciones que tiendan puentes de colaboración con las empresas del sector. No le gusta hablar de líneas concretas ni de situación puntuales, pero no se resiste a comentar el desazón que causa en el colectivo las dificultades para acercar a sus viajeros a la ciudad de Ourense. «Temos que deixalos na estación de buses e a eles cústalles máis un taxi ao centro que o billete. Hai que ter claro que si a xente non viaxa á cidade, o comercio morre», concluye.

Edad. Nació en Padrenda hace 92 años. Lleva media vida vinculado a O Couto.

Profesión. Empresario. Fundador de la empresa de transporte Anpián hace casi seis décadas.

Su rincón. «As instalacións que temos en Reza son un orgullo e unha satisfacción».

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