«Ahora cualquier molestia se considera una enfermedad»

«Me da pena que se esté perdiendo capital humano», dice Margarita Arandia


ourense / la voz

Margarita Arandia García llegó a Punxín con 25 años. Allí tuvo en 1983 su primer destino como médica. Después pasó por Vilamarín y, finalmente, por Coles, que fue el lugar donde pasó más tiempo antes de llegar, en el año 2011, al centro de salud Nóvoa Santos de la capital ourensana. Ella nació en Logroño y estudió la carrera en Zaragoza, por lo que trasladarse a vivir a una provincia como la de Ourense supuso un cambio muy importante. «Cuando los chavales ahora se van de Erasmus a Dinamarca o a Polonia, por ejemplo, descubren que Europa es mucho más homogénea de lo que creemos, mucho más de lo que eran en aquellos años unas zonas de España y otras», explica.

Pese a las dificultades, Margarita se adaptó rápidamente a su nueva realidad. Y también al idioma. «Para mí, todas las lenguas son cultura. Aprendí gallego sobre la marcha y tengo que agradecérselo mucho a algunos compañeros que siempre hablaban conmigo en gallego y me corregían cuando me equivocaba», explica la doctora, que recuerda aquellos primeros años, embarazada y en su R5 recorriendo las infames carreteras del interior de la provincia para atender a domicilio a sus pacientes.

Defensa de la profesión

La atención primaria es, en la actualidad, «de las mejores de Europa y del mundo», dice Margarita, que inmediatamente advierte que no debemos relajarnos y seguir invirtiendo en ampliar la plantilla sanitaria y en equipamientos. «Tenemos que trabajar para que no se pierdan todos los logros conseguidos», dice. Pero hay carencias y estas han provocado conflictividad laboral en los últimos años. Ella, que forma parte de la junta directiva del colegio oficial de médicos de Ourense, es una activa luchadora en defensa de la sanidad pública.

Cuando empezó a trabajar tenía mucho más tiempo para atender a cada paciente, aunque explica que ello también se debe a cambios a nivel social. «La sociedad ha cambiado mucho y lo que los pacientes demandan, también. Cualquier molestia se considera una enfermedad y hemos llegado al consumo sanitario puro y duro. Ante un despido, una ruptura o una frustración se tiende a pensar que se trata de una depresión, pero en realidad es una pena, no una depresión», explica la doctora, que apunta que los médicos tienen parte de culpa y también determinados programas de televisión que abordan problemas relacionados con la salud.

Amor por la ciudad

Trasladarse al Nóvoa Santos supuso un cambio importante para Margarita. «Nunca había trabajado en un entorno urbano y en un 0centro grande, pero me encanta ser médico, soy muy feliz trabajando», resume la doctora, que siempre ha vivido en la capital ourensana, también cuando ejercía en Punxín, Vilamarín y Coles: «Es una ciudad que nos ha tratado muy bien. Es mi ciudad y aquí nacieron mis hijos». Precisamente, al igual que ella hizo en su día, sus hijos ya no viven en la ciudad que los vio nacer. «Forman parte de esa masa de jóvenes ourensanos que se han ido», explica Margarita, que tiene una sensación agridulce al respecto. «Me llena de orgullo que haya toda esa gente hablando bien de Ourense por todo el mundo, pero también me da pena que se esté perdiendo todo ese capital humano», señala.

Quién es. Margarita Arandia García nació en 1957.

Qué hace. Es médica de atención primaria en el centro de salud Nóvoa Santos de la capital ourensana desde hace ocho años.

Su rincón. Elige el parque de San Lázaro porque le gustan las zonas verdes y tranquilas como esta.

«Siento que los lugares a los que viajo de alguna forma me pertenecen»

Además de leer y de compartir el tiempo con sus amigos, una de las grandes pasiones de Margarita Arandia es viajar. Ha recorrido un buen número de rincones del planeta y se define a sí misma como una viajera «incansable». Le gusta empaparse de la realidad de los lugares que visita. «Siento que de alguna forma me pertenecen. No solo los paisajes, también las vivencias, las personas... Es algo inolvidable», detalla la doctora.

Por otra parte, viajar nos da una perspectiva diferente de los lugares en los que vivimos. Y, en este sentido, Margarita lamenta que Ourense tenga tanto potencial desaprovechado. Ella tiene su residencia en el casco viejo «y es un verdadero lujo vivir aquí, pero es una zona que tiene muchas dificultades no resueltas», explica. Además, la doctora recuerda que el proceso de rehabilitación y revitalización del barrio histórico que comenzó hace unos años «se paró». Ella cree que debería retomarse.

«Hay muchas cosas en la ciudad manifiestamente mejorables», resume Margarita. En todo caso, ella prefiere quedarse con lo positivo de la ciudad que la acogió hace ya más de treinta años.

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