Usuarios de la N-525 piden alternativas para el acceso a Ourense desde Ribela

Una línea continua obliga a vecinos y escolares a cambiar de sentido en Gustei


ourense / la voz

El trazado de la N-525 (Ourense-Santiago) sigue sin satisfacer del todo a los usuarios de esta vía, que es una de las más utilizadas para entrar a la capital ourensana con más de 28.000 vehículos diarios de media. A pesar de las mejoras realizadas -las últimas, con la dotación de un asfalto poroso que mejora el agarre de la calzada y la instalación de un radar de tramo para controlar los excesos de velocidad- los conductores y vecinos que usan el tramo entre Ourense y Cambeo a diario siguen sin estar conformes con todas las soluciones.

El problema que observan ahora radica en el acceso a Ribela desde la nacional. El pintado de una línea continua impide hacer el giro hacia Ourense por lo que, para realizar el cambio de sentido, los conductores deben desplazarse unos kilómetros más arriba, al cruce de Gustei. En este punto, según planteaba ayer el alcalde de Coles, el socialista Manuel Rodríguez, los autocares y camiones tienen dificultades para incorporarse a la N-525 en sentido Ourense sin invadir el carril contrario.

Esta señalización perjudica a los vecinos de Ribela y Sobral y a los empresarios que tienen naves a la altura de este cruce, además de a los escolares que acceden al colegio Malvedo. Para discutir la problemática y reclamar soluciones a las distintas administraciones con competencias en las infraestructuras viarias de la zona, se celebró ayer una asamblea en la Casa do Concello de Coles.

Al margen de la incomodidad que pueda suponer la nueva señalización, la siniestralidad ha descendido en este tramo desde que se cambiaron los límites de velocidad y se hicieron mejoras en la vía. Hace un año se producía un accidente grave, con heridos, a la altura del colegio público de Cambeo, pero el tramo ha dejado de ser noticia por los accidentes mortales que frecuentemente ocurrían. El último siniestro con muertos en el tramo hasta Cambeo ocurrió en marzo del 2014.

Ya desde años antes, la Dirección General de Tráfico y el Ministerio de Fomento empezaron a tomar algunas medidas. Hasta el año 2008 no había más limitación de velocidad que la genérica de la vía. Primero se estableció que no se podían superar los 80 kilómetros por hora y en el año 2007 se instaló un radar fijo a la altura del punto kilométrico 242,4. Sin embargo, seguía habiendo accidentes graves y Fomento eliminó la línea discontinua que permitía adelantar en algunas zonas. La DGT pidió después rebajar la velocidad máxima permitida a 70 kilómetros por hora porque se seguían produciendo salidas de vía. La instalación de un radar de tramo desde marzo del año pasado fue la última medida tomada desde Tráfico. Desde entonces no ha habido accidentes con muertos o heridos graves, remarcan desde la jefatura provincial de Tráfico.

Sin embargo, muchos usuarios de la vía seguían reclamando contra las deficiencias del trazado y del asfaltado, más perceptibles los días de lluvia. La colocación del asfalto poroso tenía como finalidad mejorar la seguridad de la carretera en este sentido. También se colocaron guardarraíles en la salida del Bricoking, otro de los puntos peligrosos, para incorporarse a la nacional. Sin embargo, desde la Plataforma pola Seguridade na N-525, Lara María López considera que aún falta visibilidad. La portavoz cree que el nuevo asfalto ha mejorado la seguridad porque se ve menos agua en el vial, aunque cree que sigue habiendo peligro sobre todo de noche. Como otros vecinos, reclama alternativas para el cruce de Ribela.

Una asamblea para pedir a Fomento que agilice el trámite de un paso subterráneo

Unos setenta vecinos de Sobral y Ribela, además de empresarios que tienen sus naves colindantes con esta nacional, se reunieron ayer en la consistorial de Coles para consensuar sus peticiones. Según explicó el alcalde, Manuel Rodríguez, se trasladará un escrito al Ministerio de Fomento en el que se le solicita que agilice la propuesta de hacer un paso subterráneo de doble sentido para solventar el problema. Esa propuesta la tiene el ministerio desde hace años, explicó el alcalde, y está valorada en un coste de un millón de euros, pero los vecinos quieren que se ponga en marcha, con la redacción de proyecto y resto de trámites, como expropiaciones y adjudicación. Ese paso ya estaba pedido cuando se habilitó el construido en O Viso, detalló el alcalde, pero a la altura de Ribela quedó la carencia.

Mientras tanto, los vecinos solicitan a Fomento que habilite alguna medida provisional que les permita girar hacia Ourense como venían haciendo antes de que se pintara la carretera de nuevo hace una semana. Para ello solicitarán una reunión con Fomento. El regidor considera que la Diputación también debería intervenir porque el vial provincial OU-0552 quedó interrumpido e incomunicado con esta nueva señalización. Manuel Rodríguez asegura que apoyan las actuaciones dirigidas a mejorar la seguridad vial, pero que ello no debe perjudicar a los vecinos, obligándoles a recorrer dos kilómetros más para dirigirse al cambio de sentido hacia la capital.

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