Trabajó como costurera desde los 14 años hasta su jubilación: «En canto collín unha agulla xa nunca máis a soltei»

CELANOVA

Julia Feijóo, vecina de Celanova y costurera durante toda su vida
Julia Feijóo, vecina de Celanova y costurera durante toda su vida ALEJANDRO CAMBA

Julia Feijóo, vecina de Celanova, recibió el reconocimiento de la Diputación de Ourense con su iniciativa «8M, mes a mes»

08 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

En los años 60 no había multinacionales ni grandes centros comerciales con ropa para todos los gustos. En aquel entonces el oficio de las modistas era uno de los más practicados por las mujeres, que cosían para toda su familia. Esa fue la profesión de Julia Feijóo, natural de A Veiga, a la que se dedicó desde los 14 años, cuando empezó a acudir a clases de costura. Pero a pesar de llevar muy poco tiempo, Feijóo llamó la atención de su mentora: «Ela sempre me dicía que nacera aprendida». La alumna contaba con ventaja ya que en su colegio la introdujeron en el arte de la confección. «Sempre tiven xeito para coller a agulla porque cando ía ao colexio a mestra que tiñamos dábanos todas as semanas unha tarde de coser», recuerda. Esa ilusión por el oficio caló por completo en Julia Feijóo. «En canto collín unha agulla xa nunca máis a soltei», asegura.

Una vez casada se trasladó a Celanova, lugar que nunca abandonó y desde donde cuidó de sus padres, sus suegros y también de su hermana. Todo ello mientras trabajaba día y noche para poder sacar adelante a su familia: «Tiven que quedar a cargo de todos». Aunque nunca le faltó de nada, la vecina de Celanova mira atrás con nostalgia a sus años de juventud, cuando muchos ourensanos emigraron en busca de una mejor vida. «Naquel entón todo o mundo ía a Alemaña ou a Suíza. Se o que traballei aquí o tivera feito alá, agora daríalle patadas ao diñeiro», apostilla.

Julia Feijóo abrió su propio taller de costura donde enseñó a muchas jóvenes a través de sus sabias manos. «A min non me gustaban as cousas mal feitas e tiña que estar en todo, pero as nais querían que aprenderan o oficio», cuenta. A diferencia de su madre, ella no se dedicó a hacer camisas de hombre y calzoncillos, sino que fue más allá: «Eu nunca fixen nada diso, non tiña tempo. Eu o que facía eran traxes para festas e para vodas». Su primer gran proyecto fue su vestido de novia, con el que sorprendió a todo el pueblo. Todos los años de trabajo y sacrificio como costurera le sirvieron para recibir el reconocimiento de la Diputación de Ourense en su iniciativa «8M mes a mes».