Miguel Pérez Lorenzo: «A banda de música de Celanova sempre foi moi querida na vila»

Rubén Nóvoa Pérez
rubén nóvoa OURENSE

CELANOVA

Santi M. Amil

El director de la agrupación dio sus primeros pasos musicales con nueve años

20 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Miguel Pérez Lorenzo (Celanova, 1978) siempre tuvo clara su vocación. Desde que a los nueve años cogió su primer instrumento musical ya nunca se apartó de su gran pasión. Siempre vinculado a la percusión, el amor por la música le viene de familia. Su padre fue clarinetista y formó parte de la banda municipal de Celanova hasta que se jubiló. Miguel no tardó en seguir sus pasos y su intenso periplo profesional le ha llevado desde el año 2015 a ser el director de la banda municipal de Celanova y de la escuela municipal de música. «O vínculo coa banda para min sempre foi moi grande. Empecei da man do meu pai, porque de pequeno o acompañaba aos ensaios e a verdade é que foi algo que sempre me fascinou», explica.

Tras esos primeros pasos musicales en su infancia, a Miguel Pérez le llegó el momento de apostar por una sólida formación que le llevó a los conservatorios de Ourense, Santiago y A Coruña. También en Oporto. Con ese bagaje formativo en el año 1998, y con apenas veinte años de edad, se enroló en la banda de música de la ciudad de Ourense. Estuvo en ella hasta que el gobierno municipal decidió prescindir de ella en el 2015. Seis años después, Miguel Pérez sigue sin comprender por qué se tomó esa decisión. «Estar nunha banda como a de Ourense sempre deixa unha secuela en ti moi grande, tanto a nivel musical como de traxectoria. Estiven nela ata que se tomou esa decisión», señala.

Justo cuando se le cerró esa puerta en la ciudad de Ourense a Miguel se le abrieron de par en par las de la banda municipal de Celanova, a la que siempre estuvo ligado sentimentalmente. Cuando le ofrecieron dirigirla, el celanovense asegura que no se lo pensó dos veces: «Nacendo aquí é un orgullo grandísimo estar ao fronte da banda donde te chiaches». Además, explica con pasión que no es una formación cualquiera, sino que está marcada por una centenaria trayectoria que arrancó en el año 1850 y que cuenta con un gran arraigo social y cultural en la villa. «A nosa banda sempre foi moi querida, aínda que pasou por moitas fases. Desde que estou na dirección a xente transmíteche o amor que lle ten. Ese cariño sempre está aí implícito en Celanova. Iso tamén supón un extra de responsabilidade e temos que traballar duro porque Celanova o demanda e o merece. Eu sempre recordo que en Celanova non vale calquera cousa», subraya.