Los comedores escolares mantienen las aulas burbuja para evitar contagios

m. cobas / M. Rodríguez OURENSE / LA VOZ

CELANOVA

Los alumnos de primaria del Curros Enríquez comen separados a metro y medio de distancia
Los alumnos de primaria del Curros Enríquez comen separados a metro y medio de distancia Santi M. Amil

Mantener la distancia ha obligado, en algunos centros, a habilitar turnos

01 nov 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Una parte importante de los escolares de la provincia comen en los centros educativos. De hecho, este servicio es muchas veces fundamental en la elección de los padres sobre el colegio al que llevar a sus hijos. De nuevo, como en el caso de la jornada partida, la conciliación está detrás de esa decisión. Precisamente por eso este año ha habido alguna bajada en el número de comensales, pero no es demasiado significativa, según cuentan desde varios centros.

Para garantizar la seguridad de los escolares, en los comedores se aplican protocolos exhaustivos, y en algunos casos han tenido que sumar más personal. Es el caso del comedor del CEIP Curros Enríquez de la capital. Gestionado por Confapa, cuenta su presidente, José Antonio Álvarez, que ellos han dispuesto el servicio para garantizar siempre el metro y medio de separación entre comensales (un total de 60 niños), «sean o no grupo de convivencia». Para mantener las distancias han tenido que hacer turnos en lo que se refiere a los alumnos de primaria, mientras que los de infantil comen en otro espacio (y también en distinto horario). «El colegio nos dio la sala de música para ampliar el comedor, y es solo para nosotros», cuenta Álvarez.

Los más pequeños son los primeros en sentarse a la mesa. Al entrar, los niños pasar pon las alfombras desinfectantes de fibra con suelo de tela de pádel (es la misma con la que se hacen las pistas deportivas) para dejar fuera cualquier posible rastro del virus. Allí les esperan los monitores -de la empresa encargada del servicio y también de Confapa-, que no solo llevan mascarilla, sino también pantalla protectora. Además, cada mes el personal es sometido a un test rápido para detectar posibles contagios. Tienen un ratio de un cuidador por cada nueve niños; cifra que es ligeramente superior cuando toca el patio tras la comida.