100 años tentando a la suerte

La administración de lotería Pío de Celanova ha cumplido un siglo repartiendo ilusión


Ourense

Cien años ha cumplido este verano la administración de lotería de Celanova, que regenta Pío Álvarez. Fue un negocio que empezó su abuelo materno, también llamado Pío, con una primera licencia provisional, el 4 de agosto de 1920. Entonces no había oficina física, sino que llegaban pocos billetes de la Lotería Nacional que el lotero se encargaba de distribuir. La licencia definitiva llegó en 1923. Durante la Guerra Civil, el fundador se tuvo que marchar y dejó el negocio al abuelo paterno. Fue una casualidad o quizás el destino, pues los padres de Pío ni se conocían. «Mi abuelo Germán estuvo con la administración hasta los años sesenta, en la calle Pardo Bazán, donde vendían de todo además de lotería», recuerda Pío. Después el negocio lo llevó su padre, compaginándolo con la venta de electrodomésticos, ya en la calle Celso Emilio Ferreiro desde 1983. Diez años después, Pío se quedó con la administración. Empezaron a haber más sorteos: la Primitiva, la Bonoloto, los Euromillones. Los celanovenses llevan allí cien años tentando a la suerte. El premio más importante cayó en 1932, cien mil pesetas por décimo —un dineral entonces— al número 19.995, al que sigue abonado el establecimiento. En 2002 se vendió un quinto premio entero del sorteo de Navidad. Otra vez, 394.000 euros, en Euromillones. La ilusión de cada cliente que sella un boleto es que le toque. La que mantiene a Pío detrás de la ventanilla cada día es poder dar el Gordo de Navidad. Asume que aún le queda una década en la administración y espera venderlo.

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