Alega que lo acusan de malos tratos para quitarle la custodia de sus hijos

La fiscalía pide penas que suman 12 años de cárcel, incluyendo abusos sexuales


ourense / la voz

Ni la madre, ni la abuela, ni los dos menores, presuntas víctimas de malos tratos, acudieron ayer a la Audiencia Provincial para confirmar declaraciones anteriores por las que José F. B., «Paspallo», volvió ayer al banquillo de acusados. Viejo conocido de la justicia y de las fuerzas de seguridad, con un pasado que incluye un activo papel en el tráfico de drogas y la explosión de una bomba dirigida a él en una vivienda de Celanova, esta vez le imputa la fiscalía un delito de abusos sexuales, otro de violencia habitual y dos de maltrato en el ámbito familiar. Las presuntas víctimas son sus dos hijos. «Todo esto es un montaje», afirma el acusado, quien, en un juicio celebrado a puerta cerrada, vinculó la acusación a la pugna por la custodia de los pequeños.

Los niños crecieron en Portugal con su abuela, que los considera prácticamente como sus hijos. La madre de los chicos, de acuerdo con el acusado, es una drogadicta y una borracha, razón por la que, según afirmó ayer, la echó de casa hace ya unos años.

«Montaron una película»

El acusado, cuando los niños tenían 11 y 7 años, logró que le concedieran la custodia de los menores en un momento en el que estaban en Portugal con su abuela. Los invitó a todos a una matanza. Y entonces les dio la noticia. «Después montaron la película», afirma. Una fuerte disputa con la madre, su expareja, llevó a la Guardia Civil a su casa. Lo conocen de sobra. «Pepe, estas cousas diante dos nenos, non poden ser», contó ayer que le dijeron. Y devolvió a Portugal a los niños y a la abuela. Luego echó a la mujer. «A ti te voy a arruinar la vida y te voy a meter en prisión para siempre», cuenta que le dijo la mujer. «Todas compinchadas», resume. Todas son la madre de los niños y la abuela. Madre e hijos prestaron en su día declaración en el Juzgado de Celanova. La abuela no llegó a hacerlo. Tampoco ayer.

La fiscalía, con todo, mantiene la acusación. Los informes periciales indican que las declaraciones de los menores tienen visos de credibilidad, aunque el acusado insista en que lo denunciaron para tener la custodia, algo que actualmente tampoco pelea, según se desprende de sus explicaciones. «Ellos quieren quedarse con la abuela», dice José, que «de vez en cuando» va a verlos, salen todos a comer y llevan una «vida normal». Tan corriente que incluso habló con ellos por teléfono el domingo, según reconoció, aunque sin precisar el contenido de la charla, o si, como en alguna otra ocasión, querían que los fuera a buscar para traerlos.

La fiscalía pide para el acusado seis años por abusos sexuales, pues supuestamente tocaba a su hija menor cuando dormían el padre y los dos hermanos; dos años y seis meses más por violencia habitual: palizas y golpes, a veces con cuerdas, palos, escobas o cinturón, con dos años más por malos tratos. En ningún caso hay partes médicos de lesiones.

La condena, de prosperar la línea del ministerio público, incluye la privación de la patria potestad y un largo alojamiento.

El imputado dice tener buena relación con la abuela y los niños, con quienes habló el domingo

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