El tercer santo ourensano lleva a Roma a un centenar de personas

Mañana se canoniza a Faustino Míguez, en una ceremonia presidida por el papa

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Ourense / la voz

Faustino Míguez, nacido el 24 de marzo de 1831 en el pequeño pueblo de Xamirás, en la parroquia de Acevedo do Río del municipio de Celanova, se convertirá mañana en el tercer santo ourensano. El hasta ahora beato recibirá la canonización que lo eleva a los altares en una ceremonia que se iniciará a las diez de la mañana y que, para los que no puedan estar en Roma, puede seguirse a través del canal de Youtube del Vaticano. El acto estará presidido por el papa Francisco y entre los concelebrantes estará el obispo de Ourense, Leonardo Lemos Montanet.

El responsable de la diócesis no será el único representante ourensano en la cita. Viajan con él otras 45 personas, entre los que están once curas, religiosas y profesores del colegio Divina Pastora -Faustino Míguez fue además de escolapio y sacerdote, fundador del Instituto Calasancio de las Hijas de la Divina Pastora- y laicos. Pero la representación de la provincia del nuevo santo no se limita a este grupo que saldrá el viernes y regresará a Ourense el lunes. En Roma se sumarán personas que a título particular o en grupos más pequeños parten desde las tierras de Celanova y de otros puntos de la geografía provincial. En total, según la orden calasancia, un centenar de ourensanos estarán presentes en la canonización de su paisano, a los que hay que sumar los integrantes de la Real Banda de Gaitas de la Diputación que actuará en la ceremonia.

Pero no solo Ourense apoyará la canonización de Faustino Míguez. Las calasancias tendrán una importante representación. Esta congregación está presente con colegios, residencias y centros de acogida en una decena de países; muchos de ellos de América Latina, aunque también en Guinea Ecuatorial o la India -además de en España- y se prevé que acudan de casi todos ellos. Especialmente de Chile, lugar en el que se le atribuye el milagro de la curación de una mujer, Verónica Stoberg, desahuciada por los médicos en 2003. Ella y su familia ocuparán un lugar preeminente de la ceremonia en la que Faustino Míguez se une en el calendario del santoral a otros dos ourensanos: san Rosendo y san Francisco Blanco. En el caso de Míguez el día de su fiesta será el de su fallecimiento en 1925, el 8 de marzo.

Faustino Míguez formaba parte de una bastante nutrida lista de beatos ourensanos. En concreto veinte personas con orígenes en la provincia tienen el reconocimiento de tal consideración por parte de la Iglesia Católica. Una lista que se verá ampliada en una ceremonia fijada para el próximo 11 de noviembre en Madrid en la que se beatificará a varios religiosos españoles que tienen la consideración de mártires de la Iglesia, por su persecución y muerte durante la Guerra Civil.

Entre los que pasarán ese día a ser beatos están dos ourensanos. Uno de ellos es el padre paúl Benito Paradela Nóvoa. Nacido en Amoeiro el 22 de octubre de 1887, hijo del matrimonio formado Manuel y Camila, Benito pasó los años de su niñez en su pueblo natal y, al igual que Faustino Míguez, estudió en el Santuario de los Milagros. Ingresó en la congregación de los paúles, en Madrid, el 29 de agosto de 1907 y combinó su labor como sacerdote con la de escritor, investigador y archivero. De hecho trató de salvar el archivo y la biblioteca provincial llevando personalmente lo más importante a la casa de san Felipe Neri, en Madrid. Fue asesinado en 1936 en esa misma ciudad, cuando tenía 49 años.

Dorinda Sotelo Rodríguez, nacida en Lodoselo, en el municipio de Sarreaus, el 16 de febrero de 1915, es la otra ourensana que recibirá la beatificación en esa jornada. Era la mayor de cuatro hijos de una familia de agricultores y estudió en el colegio de la Purísima antes de marchar a Madrid y luego a Barcelona. Fue martirizada y asesinada, junto con sus compañeras del sanatorio en el que trabajaba y que habían sido acogidas por el director del centro -que intentó camuflarlas como personal de servicio-, el 24 de octubre del 36 en Tibidabo.

Una larga lista de beatos de distintos rincones de la provincia

En 2013 hubo seis beatificados de origen ourensano, cinco de ellos de la diócesis: Antonio González Penín, de la parroquia de San Salvador de Rabal; Carmen Rodríguez Barazal, de San Cristovo de Cea; Ramón María Pérez Sousa, de San Miguel de Feás; Ricardo Atanes Castro, de Cualedro; y Narciso Pascual, de Sarreaus. La sexta ourensana -de la diócesis de Astorga- es Ramona Cao, natural de la parroquia de Fontei, en A Rúa. Esta religiosa, nacida en 1883. fue asesinada en el Pozo del Tío Raimundo en Madrid.

Antes de estos reconocimientos, Ourense contaba ya con unos cuantos beatos. Pedro Vázquez, Juan Jacobo Fernández, Sebastian de Aparicio, Faustino Míguez, Sergio Gil y Gil Rodicio son los más veteranos. En 2007 se sumaron los salesianos Victoriano Fernández Reinoso, nacido en Santa María de Olás; Manuel Borrajo Míguez, de San Juan de Seoane, y Pío Conde natural de Portela. De la misma remesa son Antonio Cid (Allariz), Francisco Míguez (Santa María de Corvillón), Manuel Fernández Ferro (San Miguel de Torneiros), José Blanco Salgado (Ganade), Manuel Formigo (Cenlle) y José López Piteira. Este último es el único no nacido en territorio ourensano, ya que vino al mundo en Cuba en 1912. Sus padres eran de Dacón y Partovia y cuatro años después regresaron a la provincia. A los 12 años de edad estudiaba bajo régimen interno en el monasterio benedictino de Santa María de San Clodio, en Leiro, y con 16 comenzó el noviciado en el convento de agustinos de Nuestra Señora del Buen Consejo de Leganés. Al estallar la guerra era fraile en El Escorial y, como sus compañeros, murió en la matanza de Paracuellos.

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