Plantando la semilla de la curiosidad por la ingeniería informática

Más de doscientos niños ourensanos participaron ayer en los talleres de la Hora del Código que se ofrecían en el campus

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ourense / la voz

El campus ourensano vio ayer notablemente rebajada la edad media de sus ocupantes habituales. Más de 230 niños y adolescentes, de entre 6 y 17 años, tomaron literalmente aulas y pasillos para participar en la Hora del Código, una iniciativa internacional que el Colexio Profesional de Enxeñaría en Informática de Galicia y la Escola Superior de Enxeñaría Informática desarrollaron en el campus ourensano por segundo año consecutivo.

Programación, robótica, diseño en 3D, electrónica y drones fueron las temáticas sobre las que giraron los talleres que lograron lleno absoluto. «Nalgún tivemos que dobrar», señalaba Lorena Otero, miembro del órgano colegial, que destacó la importancia de estas actividades «para que teñan un pouco de idea do que hai detrás do móbil, dos dróns ou dos robotiños e así usalos mellor, pero tamén para que lles pique un pouco a curiosidade por aprender».

Ella es una de las pocas mujeres colegiadas en ingeniería informática en Galicia. El peso de las tituladas es del 20 % sobre el total, según recordaba Juan Otero Pombo, vicepresidente del colegio profesional. «Desgraciadamente é a mesma porcentaxe que ocupan nas aulas. tanto desta como de outras titulacións técnicas. Aínda existe esa fenda, porque hai ese estereotipo de que elixan outro tipo de carreiras. É unha pena porque nós que traballamos con compañeiras enxeñeiras sabemos que non só son moi competentes senón que en moitos casos acadan a excelencia», apuntó Otero Pombo.

Precisamente las niñas recibieron las palabras de ánimo más efusivas de los organizadores durante el acto institucional en el que también tomaron la palabra Francisco Rodríguez, director de la Escola Superior de Enxeñaría Informática y el vicerrector, Virxilio Rodríguez.

Los drones fueron una de las atracciones estrella y demostraron el poder que estos aparatos ejercen sobre los más pequeños tanto en la afluencia a la actividad para conocerlos y disfrutar de exhibiciones, como en a la hora del sorteo de regalos en el que se incluía uno. Quizá por ello los responsables de la empresa RK Drones, radicada en Celanova, insistieron con ellos en los riesgos de utilizarlos para jugar sin tener la debida precaución. «Un dron en realidade está ideado como unha ferramenta de traballo e o que intentamos é achegarlle este mundo explicándolles para qué se usan profesionalmente e, aínda que se están convertendo nun dos xoguetes máis demandados, tamén lles dicimos que non poden usarse para perseguir ó gato ou a un irmán, porque esas hélices xiran a moitísima velocidade e fan dano», resumía ayer Rubén Cao, gerente de la empresa.

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