Una rosa de los vientos marca el lugar desde el que observar los equinoccios en la capilla de San Miguel de Celanova

Un cantero local, miembro de la nueva brigada de patrimonio cultural y natural, esculpió la piedra


OURENSE

Los visitantes que se acerquen hasta la capilla mozárabe de San Miguel de Celanova para contemplar el efecto de la luz de los equinoccios a través de las ventanas del oratorio ya tienen a su disposición un elemento que les ayudará a ubicarse en el lugar exacto para disfrutarlos. Se trata de una rosa de los vientos, esculpida en piedra de granito por un cantero local, Juan Carlos López, miembro de la brigada de conservación del patrimonio que coordina la Fundación Curros Enríquez. Esta brigada fue creada recientemente con la donación realizada por un emigrante.

Según el Concello de Celanova, al cantero de la brigada se le encargó un trabajo "sinxelo pero de grande simbolismo patrimonial". La piedra se ubica en la parte posterior de la capilla, perpendicular al monumento, marca el punto exacto desde el que se puede contemplar el efecto de la luz del amanecer en los equinoccios de primavera y otoño en la capilla de San Miguel. Una rosa de los vientos, que indica los cuatro puntos cardinales.

La capilla mozárabe de Celanova, original del siglo X, se construyó en una ubicacación exacta cara el sol naciente. Cuando comienza la primavera y el otoño, durante los equinocios, la luz del sol - cuando el tiempo acompaña- atraviesa las ventanas superiores del oratorio, que es atravesado por la luz del amanecer de este a oeste. Desde un solo punto concreto al lado del muro del ábside de la iglesia es posible contemplar el efecto de la luz del amanecer atravesando la capilla y creando un bonito efecto lumínico.

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