El cierre de concesionarios en las villas centraliza la oferta en la capital

En localidades como Celanova se han retirado en los últimos años hasta 4 marcas


Ourense

Cualquiera que quiera comprar un coche o simplemente se interese por el sector del automóvil, puede ser testigo de que cada vez hay más marcas y modelos de coches, pero menos lugares oficiales donde comprarlos. Al menos, eso ocurre desde hace algún tiempo en la provincia de Ourense.

La despoblación del rural ourensano es uno de los motivos. La situación actual conduce inevitablemente al agrupamiento y concentración de servicios, entre ellos la venta y reparación de vehículos, pero las exigencias de las marcas también han tenido mucho que ver en lo que ocurre actualmente. Así, en ocasiones obligan a las concesionarias a optar por la multimarca y dejar la venta en exclusiva de un determinado fabricante.

Por todo ello, cada vez hay que recorrer más kilómetros para acudir a un servicio oficial o para ver in situ las características de determinados modelos, ya no solo cuando el interesado vive en la zona rural, sino también cuando reside en la capital ourensana. Se trata, por tanto, de una situación que se vive en las distintas villas de la provincia de Ourense, como O Barco, Verín, Xinzo de Limia, Ribadavia, O Carballiño o Celanova, pero incluso en la capital, donde determinadas marcas de prestigio automovilístico no están presentes o han cerrado en los últimos tiempos sus establecimientos.

    A nivel provincial, Jorge Varela, propietario de distintos talleres con concesión de marca, recuerda que en la provincia llegaron a existir trece agentes oficiales de la casa Seat y en la actualidad solo quedan tres, situados en Ourense, Ribadavia y Celanova. Culpa a la situación demográfica y al esfuerzo económico que hay que realizar por parte de los talleres que son oficiales para cumplir los requisitos que establecen las marcas en materia de servicios, maquinaria o estética. «En algunos casos se trata de trabajar únicamente para pagar», afirma. 

    En Celanova en los últimos años se han retirado hasta cuatro marcas. Se trata de Fiat, Nissan, Kia y Opel, manteniéndose únicamente Seat, Ford, Renault, Citroën y Peugeot y dando paso a talleres multimarca en su lugar. De hecho la marca Peugeot, que tuvo agentes oficiales en toda la provincia, en la actualidad tan solo los mantiene en Ourense capital y en Celanova.

Marcas ausentes

En la capital, sorprende la inexistencia de marcas como Mini, una circunstancia que obliga a los clientes de esta firma británica a tener que acudir a los concesionarios más próximos de Vigo, Lugo o Lalín. Asimismo, en los últimos tiempos ha tenido lugar la desaparición del servicio oficial de fabricantes como Saab, Porsche o Land Rover y Jaguar. Estas dos últimas marcas inglesas pasaron de Autoesport a Renso Motor, una firma que llegó a abanderar media docena de insignias automovilísticas en un nuevo y moderno macro concesionario en Quintela. Unas instalaciones impresionantes que se encuentran cerradas a cal y canto, tras los problemas económicos de la concesión desde hace unos meses, con un único vehículo tras su inmensa cristalera que transmite la sensación de abandono. 

    Con Renso Motor, además de Jaguar y Land Rover, se fueron Suzuki y Honda. Se había marchado también Mitsubishi, que hace escasas fechas recuperó TAR en su concesionario de la carretera de Vigo. 

Veinticuatro fabricantes que se comercializan en diecisiete establecimientos

La oferta de automóviles a la que pueden acceder los clientes que quieren comprar en la provincia de Ourense se circunscribe a un total de veinticuatro marcas, de acuerdo con los datos que maneja la asociación provincial de concesionarios, Acauto. Se trata de Alfa Romeo, Audi, BMW, Citroën, Dacia, DS, Fiat, Ford, Hyundai, Kia, Mazda, Mercedes-Benz, Nissan, Opel, Peugeot, Porsche, Renault, Seat, Skoda, Subaru, Ssangyong, Toyota, Volkswagen y Volvo.

Todas ellas se comercializan a través de diecisiete empresas, una cifra inferior a la que había años atrás ya que la crisis ha obligado a algunas a cerrar sus puertas y a otras a adelgazar sus estructuras para poder sobrellevar la reducción de ventas que se registró durante la crisis económica.

Los concesionarios de turismos y vehículos industriales son, por lo general, medianas y pequeñas empresas con un marcado carácter familiar, que «cumplen una función social y económica insustituible en las comunidades y localidades donde están implantados», recuerdan desde la asociación nacional de estas empresas, Faconauto.

En Galicia, el mercado de los automóviles genera un volumen anual de unos 900 millones de euros y da la circunstancia de que diez empresas familiares controlan el 40 % del sector. En primer lugar, con el 18 % del mercado, se encuentra Pérez Rumbao, una empresa nacida en Ourense que comercializa actualmente hasta trece marcas de vehículos.

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