Memoria de Miguel Ángel Blanco
Todos recordamos perfectamente esos aciagos días de hace 25 años. Yo estaba en Toledo y las conversaciones giraban en torno a un jovencísimo político de Ermua con unas horas de vida por delante. Recuerdo la cara perpleja del padre de Miguel Ángel cuando, llegando a casa del trabajo, una nube de periodistas acechaban su casa. Recuerdo a su hermana, una fuerza de la naturaleza que preside la fundación en memoria de su hermano. Recuerdo a una novia agarrada a los palos de la batería de Miguel. Recuerdo que su vil asesinato fue un punto de inflexión y el principio del fin de una violencia sin razón basada en una ideología que ya no cabía en una España democrática. Recuerdo a Miguel Ángel Blanco y siempre lo llevaré en mi memoria personal y en la colectiva de una España transformada por su vida y su muerte. Luis Peraza Parga. San diego, California.
Los murales de Vicente Risco
Leo en este periódico una noticia sobre el estado en ruinas de una casa en Castro Caldelas en cuyo interior se hallan unas pinturas murales de Vicente Risco. La vivienda no está en ruinas, todo lo contrario. Se trata de una lujosa casa apta para ser habitada, si bien necesita una pequeña intervención en una esquina del tejado. Un matrimonio y yo poseemos las llaves y controlamos su estado. Lo único positivo de esa noticia es que Apatrigal se interese por un bien cultural que ha permanecido décadas en el desconocimiento de muchos, pero no en el de los habitantes de Castro Caldelas, deseosos de que salgan a la luz para disfrute de los tesoros de nuestra villa. Amparo González Freijo. cCastro Caldelas