Una etapa entre viñedos imposibles

El puerto de Alenza, en Castro Caldelas, fue uno de los puntos estratégicos elegidos por el público


OURENSE

El Alto de Alenza y Castro Caldelas fueron el punto elegido por muchos aficionados al ciclismo y seguidores locales para ver el paso de La Vuelta, en su recorrido por la sexta etapa. Algunos venían subiendo en bicicleta hasta hora y media antes de que pasase el pelotón profesional. Como los vascos Tomás y Mari Carmen, de Éibar, quienes hicieron el trayecto Castro Caldelas-Monforte ida y vuelta. «La montaña no es dura, pero las carreteras son algo tortuosas». A Mari Carmen le sorprendieron «los viñedos casi imposibles» y el verde paisaje de la Ribeira Sacra, que le recordaban a lugares de Italia o Suiza. En una autocaravana, esperaban los neozelandeses Graham y Jenny el paso de los corredores de su país George Bennet (Lotto Jumbo), Paddy Bevin (Cannondale) y Sam Bewley (Orica), a los que animan. «La Vuelta es más accesible y más cercana para el público que el Tour, donde es más difícil sentir la carrera», opinó Graham. A Jenny le sorprendió el paisaje de los viñedos con el río encañonado. El noroeste de España les ha parecido muy agradable y similar a su país por el verdor. Quedan con ganas de volver.

En las terrazas de O Castro, los seguidores locales esperan. Roberto, José Manuel y José Ignacio, de Montederramo, creen que no se ha visto más gente que un día normal. El que más sigue el ciclismo es José Ignacio, que se declara «muy de Valverde». La familia de María y Juanjo, con sus cinco hijos Manuel, Ruth, Sofía, Roi y Noa, de Castro Caldelas, está encantada de que la etapa pase por el pueblo y bajarán hasta la carretera donde termina la subida de unos siete kilómetros que causará la primera rotura en un pelotón que había rodado a gran velocidad durante la primera hora del recorrido.

Justo González y Javier García, de Sarria, son corredores aficionados de élite sub 23 y llegaron a O Castro en bicicleta desde Monforte. A Justo le parece una etapa «dura» por el puerto y la parte final en Luíntra. Óscar, Elías y Santiago esperan con un grupo de amigos el paso de La Vuelta en una cafetería. Elías cree que «Contador ganará» pese a su mal comienzo y creen que la ronda tenía que pasar «todos los años» para dinamizar la zona.

En una cerrada curva a mitad del puerto de segunda categoría esperan los húngaros István y Krisztina, que despliegan banderas españolas y de La Vuelta dos horas antes del paso de la caravana. Los aplausos son tímidos entre las decenas de seguidores congregados en este estratégico punto. Llega Omar Fraile (Dimension Data) escapado en solitario. Luego pasa un grupo con cinco unidades y tras otros tres, el pelotón. Se van en un suspiro pero se ve pasar, arropados, a los corredores del Movistar y el Ski. Pasarán dos grupos más lo que revela que el puerto ha sido duro. Y aún queda lo decisivo.

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