Un ourensano de 16 años logra una medalla de oro y otra de plata en la Olimpiada Internacional de Geología

Miguel Cebrián Gómez
Miguel Cebrián OURENSE

CASTRELO DO VAL

Gabriel Guede, de Castrelo do Val, sonrié en Turín con las dos medallas.
Gabriel Guede, de Castrelo do Val, sonrié en Turín con las dos medallas.

Gabriel Guede, que empieza segundo de Bachillerato en el IES Taboada Chivite, ayudó a la delegación española a conseguir un medallero sobresaliente

01 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El ourensano Gabriel Guede, de 16 años y originario de Castrelo do Val, logró una medalla de oro y otra de plata en la Olimpiada Internacional de Geología celebrada en Turín el pasado agosto. Tras erigirse campeón en las fases autonómicas y nacionales, el ahora estudiante de segundo de Bachillerato del IES Taboada Chivite representó a España en una competición que enfrentó a 40 naciones con preguntas relacionadas con las ciencias de la Tierra y Ambientales. «He conocido a tanta gente de mi rollo, apasionada de las ciencias y de la vida... Ha sido una pasada», compartió.

El gallego puso su grano de arena en un medallero nacional sobresaliente compuesto por un oro (el suyo), dos platas y ocho bronces. Se le resistió la prueba individual, pero logró acceder al percentil que requirió el escalón más alto del podio del Earth System Project (ESP), una de las dos pruebas realizadas por grupos compuestos por distintas delegaciones. Además, y tras dos días sin dormir para ultimar nociones y sin dispositivos electrónicos para evitar trampas, también supo hacerse con la plata en la International Team Field Investigation (IFI). «Creo que nos podría haber salido mejor, pero la verdad es que no había dormido nada. No daba el tiempo para más», aseguró.

Con todo, Guede dijo que no solo aprendió sobre ciencia, sino que, aprovechando la afluencia de culturas, la experiencia le permitió ampliar sus miras. A pesar de estar acompañado por sus paisanos vigueses Hugo y Óscar, la onubense Míriam y por su profesor Pablo Blanco como integrantes de la comitiva española, pudo entablar amistades con otros participantes. «Un chico de Suecia me habló de las tasas de suicidio tan elevadas de su país y otro norteamericano me explicó las coberturas mediáticas de lo sucedido en Nepal», explicó con emoción. Cuando el pasado 27 de agosto regresó a Castrelo do Val, su familia, orgullosa, le había preparado una fiesta.