La chef Begoña Vázquez estrena su restaurante hecho a medida en Castrelo do Val: dos cocinas abiertas y mucho producto local

Uxía Carrera Fernández
UXÍA CARRERA OURENSE / LA VOZ

CASTRELO DO VAL

Begoña Vázquez con las vistas panorámica de su restaurante
Begoña Vázquez con las vistas panorámica de su restaurante MIGUEL VILLAR

Después de diez años, se mudó de la Alameda de Verín al concello vecino para crear un espacio para comer y aprender a través de cursos

28 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Después de formarse en decenas de restaurantes, Begoña Vázquez (Riós, 1986) se puso al frente de su propio proyecto en su tierra natal, en Verín. Hace diez años abrió O Regueiro da Cova en un local alquilado de la Alameda. En esta década se convirtió en una de las cocineras de renombre de Galicia: socia fundadora de la asociación Cociña Ourense, Cociñeiro Galicia Forum 2024, recomendada por la guía Michelin y colaboradora en el programa A voltas co prato. Ya era hora de trabajar en un espacio hecho a medida para su filosofía, así que este mes trasladó su restaurante a un reformado local en Castrelo do Val que le permite ofrecer un lugar abierto en el que comer y aprender. La carta sigue en la misma línea: saborear la comarca de Monterrei. 

Begoña relata que hace ya un tiempo que tenía en mente trasladar su restaurante: «O precio de aluger era un pouco alto para non ser un sitio deseñado por nós». Así que el año pasado compraron el edificio que había sido un antiguo restaurante con una finca de 3.000 metros cuadrados en la capitalidad de Castrelo do Val para reformarlo por completo. Son cinco kilómetros de distancia más allá para dar en un concello de 947 habitantes. «É un sitio máis tranquilo e cunhas vistas espectaculares», defiende. A través de las amplias cristaleras que abrió en el restaurante se pueden observar el verde y las montañas de Monterrei. La cocinera verinesa siempre se reivindicó como una defensora del rural y por eso está convencida de este cambio. «A Castrelo a xente chegará igual, iso non importa, da igual onde esteas, moitas veces é o que fagas», sentencia. Se ha forjado unos clientes fieles y más interesados a los que no les importará trasladarse para probar su gastronomía. 

La reforma prácticamente íntegra del edificio le permitió crear el proyecto a su gusto: un espacio polivalente. Eso cambia la visión de la cocina. Era esencial para Begoña que los comensales pudieran ver en directo desde su mesa cómo se preparan los platos, algo que hasta ahora no podía. «Era importante para min porque quero que a xente vexa e aprenda un pouco», añade. Por eso instaló dos cocinas abiertas, una más industrial y otra más casera con una isla grande con vistas también a poder hacer grabaciones u otras iniciativas. Tiene una capacidad en el comedor para 40 personas, que verán perfectamente cómo trabaja el equipo de Begoña. Con ese espíritu didáctico también tiene en mente que O Regueiro da Cova sea un espacio para organizar cursos de cafetería o de servicios de cocina, tanto para profesionales del sector como para el público general. «Está pensado para facelo sobre todo durante o inverno», apunta. 

El restaurante cuenta con dos cocinas abiertas, una industrial y otra más casera en la que pretende impartir cursos
El restaurante cuenta con dos cocinas abiertas, una industrial y otra más casera en la que pretende impartir cursos MIGUEL VILLAR

Con respecto a la propia oferta gastronómica, adelanta que habrá pequeños cambios pero continuarán con su máxima: potenciar el producto local. Mantendrá el menú degustación que dependerá de la temporada y lo recolectado del huerto. Varía cada día. «Os que nos coñecen saben que somos de pel cambiante e nos gusta ir ca temporada ou co que nos trae o vento», explica. Hay tres tipos: de cuatro pases, de seis y de diez. En carta ofrece snacks, primeros y segundos platos, repostería casera y opciones por encargo.

Entre los entrantes hay opciones de innovación con producto local como la focaccia de harina autóctona con pimientos de Oímbra y sardina ahumada casera o el bao de vieira gallega al vapor con teriyaki de miel Sovoral. Para los primeros platos ideó, por ejemplo, un steak tartar de ternera ecológica de razas autóctonas con yema picante o un salpicón de buey de mar con vinagre de O Ribeiro de pimientos de Herbón. De segundo se puede saborear una lubina al horno con cebolletas de su huerto, una bacalao confitado con calabacín, beurre blanc y patata o un canelón de ternera gallega suprema ecológica con demi-glace de zanahoria y puerro, entre otros. Los platos por encargo son arroz con bogavante gallego, paletilla de cordero asada a la brasa, gallo de casa guisado con castañas, cocido de porco celta o rollo de ternera gallega. Para el postre está la bica Monterrei 1950 o cañas caseras. Incluso el café tiene su propio apartado, ya que lo ofrece de origen por temporada, con cafetera italiana y una jarra de leche ecológica. 

 Desde el 12 de junio, los fogones de Begoña funcionan en la nueva ubicación. Tras una gran inauguración con 350 personas, los primeros días ya estuvieron completos. En la Alameda de Verín deja otro proyecto: The Tapperia Galega. Es una cocina más sencilla en la que hace fusión de producto local con técnicas japonesas o mexicanas. Además, en el Castelo de Monterrei tiene un tercer restaurante, que actualmente está cerrado porque todo el complejo está en obras, pero planea volver a abrirlo cuando terminen.