La falta de un registro oficial de olivos frena la IXP Aceite de Galicia

La Xunta apoyará a la asociación de productores para realizar ese primer trámite


ourense / la voz

La existencia de una Indicación Xeográfica Protexida para amparar al Aceite de Galicia todavía deberá esperar. Porque faltan aún pasos previos para poder empezar a trabajar en ese camino. Así se lo trasladó la conselleira de Medio Rural, Ángeles Vázquez, a la directiva de la asociación de productores de aceite y de aceituna de Galicia (APAG), en una reunión celebrada esta misma semana y de la que ayer dieron cuenta en la asamblea de la agrupación, celebrada en Castrelo de Miño.

«Primeiro temos que rexistrar as fincas, porque aínda que en Galicia hai moitas oliveiras plantadas, o 80 % están sen rexistrar», explicaba José Antonio García, presidente de APAG. Y ese es un paso fundamental para tener datos contrastables sobre la realidad del sector antes de plantear crear una marca de calidad que ampare la producción. «A día de hoxe non hai recoñecemento a nivel internacional, nin nacional nin sequera galego; algo co que demostrar que hai moitas oliveiras aquí, porque non hai rexistro», añadía García. Así que primero hay que poner los cimientos del proyecto antes de pensar en cómo decorar el ático. Y esos cimientos pasan por crear un registro oficial dando de alta las fincas como olivares ante la Consellería de Medio Rural, que colaborará en el proyecto. «Temos o compromiso da conselleira de que nos vai axudar. E para iso imos ter unha reunión cos responsables territoriais de Medio Rural para unificar criterios á hora de rexistrar as fincas e facilitar ao máximo para que os asociados se animen a entrar nese rexistro», explicaba el presidente del colectivo. Y añadía: «Ese será o paso para poder pedir a IXP, porque hoxe en día, ¿como defendemos algo que non está nin sequera rexistrado?».

No hay un plazo marcado para empezar a recorrer ese camino, pero la idea es empezar de inmediato. Hay mucho trabajo por hacer en este campo, habida cuenta de que APAG está integrado por 120 socios de toda Galicia que tienen alrededor de 160.000 olivos. Ourense es la provincia con mayor número, seguida de Pontevedra, Lugo y, finalmente, A Coruña. «Salvo cinco socios de Lugo que teñen plantacións con oliveiras autóctonas moi antigas, o resto son plantacións novas; sendo Ourense e Pontevedra onte máis se está a potenciar», explicaba el presidente de los productos de olivas.

Un ingreso complementario

Sigue siendo un sector marcado por el minifundismo, como toda actividad agrícola en Galicia. Esto provoca también que sea complicado poder convertir el cultivo de los olivos como una fuente de ingresos única. «Agora mesmo sigue sendo un ingreso complementario -explicaba el presidente de APG-. Aínda que houbo varios socios que xa empezaron a ter produción importante, seguirá un complemento dous ou tres anos». Para conseguir dedicarse en exclusiva a esta actividad sería preciso contar con una gran extensión de terreno. «Sería prezo ter varias hectáreas, e xa é difícil conseguir unha -añadía García-. Igual con 5.000 metros tes uns cartiños, como complemento, unha axudiña boa, pero non para vivir». Una realidad, que, sin embargo contrasta con el interés que el aceite gallego está despertando en inversiones foráneos. «Hai xente de fóra de España que xa se puxo en contacto con nós, porque queren comprar terreos e plantar oliveiras autóctonas, pero aínda non as hai no mercado», decía García. En este sentido, la asociación colabora con el CSIC y la Fundación Juana de Vega en su investigación para recuperar las variedades autóctonas y ponerlas a disposición del sector en los viveros.

La cosecha de la aceituna también trae retraso debido al mal tiempo de los últimos meses

Los olivos no están en flor. El año pasado la primavera adelantada provocó que a punto de acabar abril ya se pudiera ver cómo iba la cosecha. Es una situación que contrasta con la realidad de 2018. «Agora mesmo é moi cedo para dicir como virá a deste ano, porque a causa das chuvias estase retrasando todo moito», decía García. Explicaba que el largo invierno, con mucha agua y temperaturas bajas, provocó que los árboles no florecieran. «Os días que empezou a facer algo de calor, viuse algo de movemento nas plantas, pero aínda é moi pronto para dar unha predición», señalaba.

Lo que si se sabe es que la producción seguirá creciendo en volumen. Ya sucedió el año pasado a pesar de que la larga sequía hiciese que las aceitunas fuesen más pequeñas que en años anteriores. Pero aún así, hubo más que en 2016; y en 2018 habrá más que el año pasado. La razón está en que la mayoría de los 160.000 olivos que poseen los socios de APAG son de plantaciones nuevas, así que cada temporada dan más fruto porque todavía no han llegado a su máximo de producción.

El sector pide formación

En la asamblea también se habló sobre las peticiones que tienen los productores, que reclamaron de manera especial formación. Así, en los próximos meses desde APAG se impartirán cursos de poda y se recurrirá a técnicos especialistas llegados de Jaén para dar charlas sobre cuidado de olivos. Además, un fabricante de almazaras explicarán cómo funcionan este tipo de molinos y cómo sacarle el mayor rendimiento a las aceitunas.

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